La concejala popular Ana Hernán ha contestado a las declaraciones de la teniente de alcalde, Rosario Herrera en las que afirmaba que ninguna familia de Villarrobledo había perdido su vivienda durante los dos años que lleva gobernando el Partido Socialista.
Para Ana Hernán, las declaraciones de Rosario Herrera le llevan a sacar dos conclusiones: o bien quiere engañar deliberadamente a los ciudadanos, o bien desconoce el tema.
Para Hernán, estas declaraciones demuestran una falta de responsabilidad por parte del PSOE, por lo que desde el Partido Popular dice que se ven en la obligación de desmontar esta mentira, asegurando la concejala popular que un Ayuntamiento no puede paralizar un desahucio.
Según Ana Hernán, un Ayuntamiento puede mediar con los bancos u ofrecer alternativas a las personas que se encuentran en riesgo de exclusión social al perder una vivienda, pero nunca parar un desahucio.
Se basa la concejala popular en datos del portal de subastas, donde se pueden ver las subastas de inmuebles que se han realizado durante los dos últimos años, mostrando dos subastas del año 2016, dos expedientes iniciados ese mismo año y otros dos del 2017. También dice la concejala que en el juzgado se pueden ver las distintas ejecuciones hipotecarias que están en marcha en estos momentos, mostrando una sentencia de la Audiencia Provincial que condena a un desalojo del inmueble y una ejecución hipotecaria en la que el ciudadano entrega las llaves de su vivienda.
Con estas pruebas, dice Ana Hernán, se demuestra que las declaraciones de su compañera, Belén Torres durante el pleno de 2015 eran ciertas, y que el paso del tiempo ha dado la razón al Partido Popular.
Por tanto dice que el PSOE ha vuelto a engañar a los ciudadanos, utilizando un tema muy sensible para sacar rédito político, por lo que dice que espera que el Partido Socialista no tenga la poca vergüenza política de decir que ninguna familia ha perdido su vivienda en el tiempo que lleva gobernando.
Para finalizar dice que no todo vale en política, y que utilizar el dolor y el sufrimiento de las familias es mediocridad política para sacar rédito político.