La operación retorno no solo se deja notar estos días en las carreteras. También empieza a hacerse visible en los bolsillos de los conductores. Con millones de desplazamientos previstos durante este último fin de semana de agosto, el precio de los carburantes se convierte en otro de los protagonistas de la vuelta a casa. El litro de diésel se aproxima ya a los 2 euros, mientras que la gasolina ronda los 1,80 euros por litro.
Una subida que llega precisamente cuando miles de españoles se preparan para regresar de sus vacaciones y volver a sus lugares de residencia, lo que supone tener que afrontar un importante gasto adicional en los desplazamientos por carretera. El impacto es especialmente significativo para quienes realizan trayectos largos. Con estos precios, llenar un depósito de 50 litros puede suponer alrededor de 90 euros en el caso de la gasolina y acercarse a los 100 euros si se trata de diésel, dependiendo del precio concreto de cada estación de servicio.
Así, al coste del alojamiento, los peajes o la alimentación durante las vacaciones se suma ahora el de un combustible que mantiene precios elevados justo cuando las carreteras registran uno de los mayores movimientos del verano. Por ello, además de extremar la precaución al volante y planificar los desplazamientos para evitar las horas de mayor circulación, estos días también toca mirar el precio de los carburantes antes de llenar el depósito. En un verano marcado por los desplazamientos, regresar a casa tendrá este año un coste que no solo se mide en kilómetros: también en euros por cada litro repostado.
