Sergio Santiago volvió a hacerlo. El atleta albaceteño se proclamó nuevamente campeón de España Máster M35 en salto de longitud, esta vez en el mítico Estadio de Vallehermoso, en Madrid, cerrando de la mejor manera posible una etapa deportiva que ya forma parte de su historia personal.
Este oro no es una medalla más. Es el símbolo de años de trabajo, constancia, lesiones superadas, entrenamientos en silencio y una mentalidad competitiva que le ha mantenido siempre entre los mejores del país. Sergio despide la categoría M35 desde lo más alto del podio, demostrando que la edad no frena a quien sigue entrenando con propósito, disciplina y hambre de mejora.
Durante su etapa en M35, Sergio ha construido un palmarés sobresaliente: tres títulos de campeón de España, dos subcampeonato nacional, 3 medallas de bronce, una octava posición en el Europeo de Pescara y una cuarta posición europea en Toruń, quedándose a las puertas del podio continental. Resultados que reflejan no solo rendimiento, sino una regularidad competitiva al alcance de muy pocos.
El oro conseguido en Vallehermoso tiene un valor especial. Es una despedida perfecta. Un cierre de ciclo con carácter, orgullo y ambición. Sergio deja la categoría M35 como campeón de España y con la sensación de haber honrado cada competición, cada salto y cada oportunidad.
Ahora comienza una nueva etapa: M40. Y lejos de bajar el ritmo, Sergio la afronta con más energía que nunca. Con más experiencia, más madurez deportiva y una ambición todavía más fuerte: seguir compitiendo, seguir ganando y luchar por todo la próxima temporada.
“Termino M35 de la mejor manera posible: ganando el Campeonato de España. Me voy de esta categoría con orgullo, con muchas medallas y con la tranquilidad de haberlo dado todo. Pero esto no termina aquí. El año que viene empiezo en M40 con más energía que nunca y con una ambición aún más fuerte para ir a por todo.”
Con este nuevo título nacional, Sergio Santiago confirma que su historia en el atletismo máster sigue creciendo. Vallehermoso fue el cierre perfecto de una etapa, pero también el punto de partida de un nuevo reto.
Porque cuando la ambición sigue viva, la edad solo cambia la categoría.
