Con una premisa –Que lo hagamos, no significa que debamos– y una solución –Cuando la carga se reparte, la vida se aligera-, Cruz Roja y Cruz Roja Juventud ponen el acento en la carga mental que sufren las mujeres desde edades muy tempranas por el exceso de responsabilidades no compartidas, en su nueva campaña de sensibilización con motivo del Día Internacional de la Mujer.
“Con esta campaña, destaca Ana Daza, referente estatal de Inclusión Social de Cruz Roja Juventud, queremos reflejar la responsabilidad organizativa que muchas mujeres asumimos de forma casi exclusiva; esa gestión constante emocional, práctica y estética que interiorizamos desde jóvenes, y que muchos hombres no incorporan del mismo modo debido a la educación y a los roles con los que hemos crecido”. Y es que – continúa-, la realidad de muchas mujeres es que también asumimos la organización del trabajo en grupo, recordamos entregas, mediamos en conflictos o nos encargamos de que todo quede bien, porque se da por hecho que se nos da mejor”.
La carga mental está relacionada con el esfuerzo psicológico y emocional de organizar, planificar y anticipar todas las tareas necesarias para que la vida cotidiana funcione, desde los cuidados, la organización doméstica, las gestiones familiares o la cobertura de necesidades de otras personas. Y no se trata solo de hacer las tareas, sino pensar en ellas, planificarlas, responsabilizarse de su correcta ejecución, y velar por el bienestar para sostener las redes familiares y sociales.
Esta carga comienza desde edades muy tempranas, con responsabilidades que parecen inofensivas, pero que no se asignan por igual a niños y niñas. Estos comportamientos, poco a poco, van educando de forma desigual: a ellas en la idea de que deben sostener y anticipar, y a ellos, en la de que siempre habrá alguien pendiente de sus necesidades.
Mayor responsabilidad en los cuidados
Según datos recogidos por Cruz Roja entre las personas usuarias de la Organización en 2025, las mujeres continúan asumiendo la mayor parte de los cuidados, dedicando 3 veces más tiempo que los hombres, lo que genera una carga mental significativa superior a la de los hombres. Esta desigualdad no solo se refleja en el tiempo dedicado al cuidado, sino también en el impacto que estas responsabilidades tienen en su bienestar emocional y en su desarrollo personal.
Además, ellas siguen asumiendo mayoritariamente los cuidados profesionales, lo que las concentra en empleos caracterizados por una alta temporalidad y parcialidad, limitando así sus oportunidades de desarrollo profesional y su participación en el mercado laboral.
De las más de 26.400 personas usuarias de Cruz Roja que declararon dedicar tiempo al cuidado de familiares, el 83% son mujeres, lo que confirma además que el peso del cuidado se concentra especialmente en mujeres en contextos de dificultad.
La carga mental se manifiesta no solo en la cantidad de tareas que realizan las mujeres, sino también en cómo estas responsabilidades afectan a su bienestar emocional. Así, el 19% de las mujeres cuidadoras consultadas declaran sentirse sobrecargadas por las tareas de cuidados.
La sobrecarga mental se vincula directamente con las desigualdades en el reparto de cuidados, situación que genera agotamiento, dificultades para conciliar y una afectación en la salud mental. Según el último informe Bienestar Emocional y Vulnerabilidad de la Fundación Cruz Roja Española (2025), tres de cada diez personas en España presentan bajos niveles de bienestar emocional, fenómeno que se agrava cuando coinciden factores como precariedad, aislamiento o responsabilidades familiares elevadas.
La desigualdad en el reparto de los cuidados entre hombres y mujeres tiene también un impacto directo en el desarrollo personal o profesional de las mujeres, y se convierte en la razón principal por la que éstas dejan de participar en el mercado laboral.
Así, una de cada cuatro mujeres usuarias de Cruz Roja (25%) afirma que las responsabilidades familiares suponen una barrera en su desarrollo personal o profesional, cifra que cae por debajo del 10% en el caso de los hombres. Además, entre las personas que afirman no poder plantearse acceder a un empleo debido a las responsabilidades de cuidados, el 94% son mujeres. Este dato es especialmente revelador, ya que los cuidados no solo generan carga mental, sino que alejan a las mujeres del mercado laboral, incrementando el riesgo de pobreza.
A esta brecha se suma una dimensión frecuentemente invisibilizada: la carga mental que soportan las mujeres mayores de 65 años, un grupo que sigue asumiendo cuidados pese a encontrarse en una etapa vital en la que deberían poder recibirlos. Muchas de ellas continúan realizando tareas domésticas, organizando la vida familiar, atendiendo a parejas con problemas de salud, a hijos e hijas adultos en situaciones de dependencia, o incluso a nietos y nietas. Esta “doble o triple carga” se acumula sobre años de cuidados no reconocidos y no remunerados, generando un impacto profundo en su salud física y emocional. Esta situación perpetúa desigualdades de género durante todo el ciclo vital, que en la vejez, se transforman en un riesgo añadido de aislamiento, deterioro de la salud y vulnerabilidad.
Cruz Roja impulsa actividades de sensibilización y talleres sobre carga mental con motivo del 8 de marzo en la provincia de Albacete.
Con motivo del Día Internacional de las Mujeres, los equipos de Empoderamiento a Mujeres en Dificultad, Cruz Roja Juventud, Personas Cuidadoras y Buen Trato a las Personas Mayores pondrán en marcha durante las próximas semanas un amplio programa de actividades de sensibilización dirigidas a la población en general en diferentes localidades de la provincia de Albacete. La iniciativa tiene como objetivo promover la reflexión social en torno a las desigualdades de género que persisten y visibilizar el papel fundamental de las mujeres en todos los espacios comunitarios. Queremos reconocer especialmente a todas las personas que cuidad: mujeres que sostienen la vida, que acompañan, que escuchan, que hacen posible lo cotidiano. Mujeres que, desde su esfuerzo y compromiso, transforman su entorno y generan bienestar en sus familias y comunidades.
Según explica Cruz Roja en una de sus publicaciones recientes, la carga mental es un esfuerzo cognitivo y emocional constante, que implica planificar, anticipar y organizar tareas y responsabilidades. Se trata de una carga invisible, sin horarios, que recae mayoritariamente en las mujeres debido a la desigual distribución de las tareas domésticas, de cuidados y de organización familiar. Además, constituye un factor de riesgo para su salud emocional, por su vinculación con el estrés, el agotamiento y la sensación continua de no llegar a todo.
En las localidades donde el proyecto cuenta con intervención continuada, se llevarán a cabo talleres específicos con las mujeres participantes, centrados en comprender y gestionar la carga mental, una realidad aún poco visible y de gran impacto en el bienestar emocional. Estos talleres, permitirán identificar esta sobrecarga mental, poner palabras a experiencias compartidas y desarrollar herramientas prácticas para aliviarla, favoreciendo el empoderamiento, la autonomía y el autocuidado de las participantes.
Estas acciones de calle, organizadas conjuntamente, incluirán dinámicas participativas, puntos informativos y actividades de sensibilización adaptadas a diferentes edades, con el fin de implicar tanto a personas adultas como a jóvenes en la construcción de entornos más igualitarios, libres de estereotipos y violencias. Además, queremos que esta actividad sirva como reconocimiento al esfuerzo de las mujeres en el día a día, atendiendo a una labor invisible y esencial, y recordar, que su propio bienestar también importa. Cada gesto suma y contribuye a visibilizar el impacto del cuidado y la importancia de avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa
Con este conjunto de iniciativas, Cruz Roja, desde las áreas de Empoderamiento a Mujeres, Cruz Roja Juventud, Buen Trato a las Personas Mayores y Atención a Personas Cuidadoras, reafirma su compromiso con la igualdad real, la sensibilización comunitaria y el acompañamiento cercano a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad. El 8 de marzo se convierte así en una oportunidad para seguir impulsando cambios profundos y necesarios en toda la provincia de Albacete.
