El Gobierno de Castilla-La Mancha ha destacado que los informes del Tribunal de Cuentas reflejan una gestión financiera y presupuestaria “rigurosa, seria y responsable” en relación con los más de 43.000 millones de euros que se han gestionado durante el periodo 2016-2020, cumpliendo con los principios de transparencia y eficiencia en el uso de los recursos públicos.
Así lo ha manifestado el consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, en el pleno de las Cortes regionales, donde se ha debatido el dictamen emitido por la Comisión de Economía y Presupuestos sobre las Cuentas Generales de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha de los ejercicios 2016-2020.
Ruiz Molina ha señalado que estos informes reflejan que, a diferencia de la etapa en la que gobernaba el Partido Popular en Castilla-La Mancha, la actual gestión ha permitido “reforzar el Estado del Bienestar, consolidar el empleo público y estimular el crecimiento económico, sin subir la presión fiscal ni aplicar recortes”, al mismo tiempo que se ha logrado “contener el déficit, reducir el peso de la deuda pública y mejorar los plazos de pago a proveedores, situándolos por debajo de la media nacional

Solidez financiera de Castilla-La Mancha
En este mismo debate, el consejero, ha indicado que los informes de fiscalización del Tribunal de Cuentas confirman la solidez financiera de Castilla-La Mancha y el cumplimiento de los compromisos presupuestarios. En relación con esos informes, ha destacado, en primer lugar, que las cuentas se han rendido en “plazo, estructura y contenido” ante las Cortes Generales y el Tribunal de Cuentas, cumpliendo así lo que señala la Ley de Hacienda, siendo el plazo el 31 de octubre; en segundo lugar, según señala este órgano colegiado, se ha “cumplido con los principios contables”, lo que ratifica una gestión adecuada del gasto público regional y con la “máxima transparencia” y en tercer lugar, se ha hecho un esfuerzo para contener el déficit en un marco presupuestario enfocado a recuperar todos los recortes del Gobierno de Cospedal.
El consejero ha señalado que tan sólo en el 2016 se redujo el déficit a la mitad, respecto a 2015, llegando a tener superávit en 2020. Una contención que tiene su reflejo en la evolución de la deuda pública y ha recordado que “Castilla-La Mancha es la tercera comunidad autónoma que más ha reducido el peso de su deuda en relación con el Producto Interior Bruto (PIB)”, pasado del 36 por ciento en 2015 al 30,3 por ciento en 2024.
En cuarto lugar, el Tribunal de Cuentas ha mencionado el “alto grado de ejecución” del presupuesto de Castilla-La Mancha, tanto en lo que se refiere a los ingresos como en los gastos. También ha indicado que el Gobierno de García-Page ha hecho no sólo una buena gestión de la tesorería, sino que ha destinado el dinero al pago a los proveedores de la Administración regional.