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En torno a 120 alumnas participan en el taller de bordado a máquina de la Universidad Popular.

Pilar Jiménez es la monitora del taller de bordado a máquina que ofrece la Universidad Popular de Villarrobledo, en el que participan alrededor de 120 alumnas aprendiendo a elaborar labores creativas y artesanas.

Las obras que realizan las alumnas requieren del uso de la máquina de bordado, alguna de ellas con mucha solera y más de un siglo de antigüedad, pero como dice Pilar Jiménez, “las mejores” para la tarea que realizan en el taller.

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El curso de bordado a mano, como el resto de talleres de la UP, se divide en dos cuatrimestres, comenzando el primero de ellos, en septiembre y terminando a finales de enero para comenzar el segundo cuatrimestre en febrero y terminando el curso en junio, muchos meses en los que las alumnas se esfuerzan por crear obras que en muchos casos podemos ver en la tradicional exposición que se realiza durante el mes de septiembre.

Un taller que como señalan, “engancha” con alumnas que participan en él desde sus inicios, señalando Pilar Jiménez, que el taller se ha ido adaptando a los tiempos y a la demanda de las alumnas que en un principio se dedicaban principalmente a elaborar piezas de ajuar, realizando ahora trabajos variados, bordado toda clase de prendas y sin dejar de aprender e incorporar nuevas ideas.

La monitora afirma que disfruta con su trabajo, que hay muy buen ambiente en clase y que se convierten en una pequeña familia, compartiendo sus alegrías y penas, en una especie de terapia que es lo que también se ofrece desde la Universidad Popular, además de convivencia a través de esta afición ofreciendo la opción de realizar una actividad fuera de casa.

Una de las alumnas, Antonia Filoso, así lo afirma también. Se unió al taller de bordado a máquina hace 3 años, buscando realizar una actividad tras su jubilación y aunque sabía coser, no sabía bordar, consiguiendo realizar un mantel bordado como su primera obra. Explica que cada día espera la hora de acudir al taller y pasar un buen rato con las compañeras.

Ahora trabaja en otro mantel para una mesa camilla, deseando terminarlo y poder lucirlo, orgullosa de lo creado con sus propias manos.