El pasado mes de abril era retirada la portada de la iglesia del convento de la Hermanas Clarisas para su restauración después de 4 siglos sufriendo las inclemencias del tiempo y la intemperie.
Unos trabajos que se encargaban al taller de arte religioso, Salmerón de Socuéllamos donde han procedido a la restauración de las puertas que ya han sido colocadas de nuevo en la iglesia que hasta ahora contaba con una puerta provisional.
El maestro imaginero, David Salmerón, señala que la portada se encontraba en muy malas condiciones ya que al paso del tiempo se unía que los materiales empleados en su día “no fueron los mejores” , empleando madera de pino común que no es el más apropiado para su uso a la intemperie, con el sol de la mancha, la humedad y las lluvias durante 400 años.
Es por ello que explica que las labores realizadas para la restauración de los portones han pasado fundamentalmente por la adecuación de los portones “a los nuevos tiempos”. Para ello se ha procedido, manteniendo el armazón original, al cambio de todas las tablas frontales por madera de iroko que resiste bien a la intemperie, respetando el mismo diseño de la puerta, utilizando los herrajes originales tras el tratamiento adecuado.
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A la vez, se ha aprovechado para mejorar la entrada, haciéndola más accesible para que la gente mayor y las personas con movilidad reducida puedan pasar de manera mas cómoda, reforzando además los anclajes de las puertas para que no se descuelguen.
David Salmerón incide en que no se ha realizado un cambio de puerta sino la restauración de la original, respetando al máximo su diseño y estética aunque renovando materiales y funcionamiento.
Un importante trabajo el realizado para que las nuevas puertas duren al menos lo que las originales.
Las hermanas Clarisas han vivido el momento de la instalación de las nuevas puertas, con ilusión y muy emocionadas ya que era una obra muy esperada.
Además de contar con unos portones restaurados, se ha podido solucionar uno de los principales problemas de las puertas antiguas que con el paso del tiempo se habían descolgado y hacía muy difícil su apertura y cierre.
Desde la Congregación de Hermanas Clarisas, la Madre sor Marta Lidia daba las gracias a todas las personas que han colaborado con sus donativos a sufragar el coste de la restauración de los portones.
Satisfechas del trabajo realizado por el maestro imaginero David Salmerón en quien las Hermanas confiaron para encargar este trabajo debido a su trayectoria sobradamente conocida de tantos años y reconocida además en todo el mundo.
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También las Hermanas muestran su alegría por esta restauración que el convento necesitaba. Señalan que como guardianas de La Virgen se sienten muy orgullosas de que gracias a la generosidad de muchas personas tanto de Villarrobledo como de fuera, pueda mantenerse como patrimonio de la localidad, señalando que la forma de devolverles este cariño es dedicando sus oraciones a todos ellos.
La Virgen de la Teja tiene mucha devoción en Villarrobledo y también en muchos lugares fuera de nuestra ciudad a quienes las Hermanas invitan a visitarles y a poder ver las nuevas puertas de la iglesia donde muchos verán plasmada su contribución a esta obra.
Las Hermanas han trabajado realizando sus abalorios, escapularios o sus dulces cuya venta ha permitido sufragar parte de los costes así como la rifa realizada hace unos meses, todo ello para que la entrada a la iglesia luzca bonita y sea segura además para todos.
