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El número 135 ha sido el ganador del sorteo realizado por las Hermanas Clarisas de Villarrobledo para sufragar el coste de la restauración de los portones de la iglesia.

El pasado mes de mayo, las Hermanas Clarisas de Villarrobledo organizaban una rifa con el fin de recaudar fondos para la restauración de los portones de la iglesia que en estos momentos se encuentran en el taller del artista imaginero, David Salmerón.

Todos aquellos que colaboraban comprando las papeletas al precio de 3 euros, entraban en el sorteo de un Cristo de San Damián en pan de oro realizado por las monjas y de un vale de 50 euros para canjear por productos del obrador del convento.

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Explican que se han podido vender los 1,000 números de las papeletas sobre todo en Villarrobledo pero también en Albacete y Socuéllamos.

Finalmente el sorteo se realizaba ayer, 1 de septiembre, en el locutorio del convento, retransmitido por Canal 4, resultando el número ganador el 135 perteneciente a Isabel Moreno, de Villarrobledo que recibirá el Cristo de San Damián y su vale de 50 euros para canjear por los productos que más le gusten del obrador.

La Hermanas Clarisas dan las gracias a todas las personas que han colaborado vendiendo talonarios y a todos aquellos que han comprado las papeletas ya que los 3.000 euros recaudados, ayudarán a sufragar un tercio del coste por la restauración de los portones de la Iglesia, el resto del dinero se está consiguiendo, según cuentan, con donaciones particulares.

Los portones restaurados serán una realidad tras 400 años de antigüedad y tras muchos años de deterioro por lo que desde la congregación están muy ilusionadas con este proyecto, teniendo ya en mente ahora el arreglo de los muros del patio del convento que afirma Sor Yolanda que “se están cayendo”, por lo que vuelven a apelar a la generosidad de la gente que siempre les ayuda cuando necesitan, ya que señala que el seguro no se hace cargo de estos desperfectos.

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La madre superiora explica que en el convento viven en la actualidad, 11 monjas y la comunidad cuenta con muchos gastos y por ello siguen con las tareas de elaboración y venta de sus productos dulces y también salados que ellas mismas realizan, contando además con la novedad de los miguelitos que llaman “de San Juan”.

Además las monjas trabajan en la elaboración de abalorios, pendientes y pulseras personalizadas con el nombre o con la imagen de la virgen de la teja, productos junto a los rosarios que también se encuentran a la venta para quien quiera colaborar.