El pasado 30 de diciembre, Pedro Lozano, de 68 años, era la primera persona de Villarrobledo, vacunada contra el COVID-19.
Tres meses y medio después el proceso de vacunación continua en la región y también en nuestra localidad según grupos de riesgo y edad.
Precisamente, el pasado viernes, estaban convocados para la vacuna las personas entre los 60 y 65 años, en el pabellón ferial donde se contaba con 1,200 dosis, mientras en el centro de salud se termina con el grupo de edad de más de 80 años.
Con todo ello, el proceso de vacunación ha sufrido algunos altibajos que provocan ciertas reservas entre la población, aunque preguntados por ello, todos coinciden en que vacunarse es fundamental para poder recuperar la normalidad.
Los vecinos y vecinas ven en la vacuna la esperanza de que la inmunización permita recuperar nuestras vidas, volver a ver a las familias, que en muchos casos llevan meses sin poder ver y en definitiva dejar de tener miedo al virus que ya convive con nosotros desde hace más de un año.
Lo cierto es que salvo alguna reacción local en la zona del pinchazo o algún síntoma leve con algunas décimas de fiebre, la mayoría afirman no haber notado nada tras recibir la vacuna animando a quienes aun no estén vacunados a acudir al la cita y vacunarse.
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Lo que está claro es que ya nadie pone fechas al final de la pandemia, hace un año estábamos confinados en casa, ahora salimos y nos movemos aunque con restricciones, cada vez son más los que entienden que a pesar de los límites, es necesario conseguir la inmunidad antes de suavizar las normas.
Un poco más de paciencia es lo que todo el mundo pide a los ciudadanos, mientras que los ciudadanos piden coherencia y criterio a las autoridades. Queda menos que al principio pero aun con camino por recorrer.
