El curso está tocando a su fin, después de unos meses complicados en los que tanto maestros, como alumnos y padres han tenido que adaptarse a la situación creada por la crisis del COVID-19.
Las aulas se cerraban el 14 de marzo y la actividad lectiva se trasladaba a las casas. Habitaciones y salones se convertían en clases improvisadas mientras los maestros y maestras se esforzaban en seguir manteniendo el curso dentro de lo excepcional de la situación.
Así lo explica Maribel Morcillo, directora del colegio Giner de los Ríos, señalando que las videollamadas, las grabaciones a través del móvil, llamadas telefónicas, correos electrónicos e incluso wasaps servían para seguir manteniendo el contacto entre maestros y alumnos, con dinámicas diferentes para intentar motivarlos y donde los padres ejercían de maestros dentro de las posibilidades de cada uno. Un esfuerzo de las familias que Maribel reconoce y agradece ya que las relaciones entre las diferentes partes de la comunidad educativa han quedado más patentes que nunca.
Una adaptación a “marchas forzadas” ya que nadie se esperaba que la situación se alargara por meses enteros, reconociendo la directora, que aunque los contenidos han llegado a los alumnos, “la escuela es otra cosa, no solo son contenidos”. Lamenta Maribel Morcillo todas las experiencias y vivencias que se han perdido en los centros en estos meses, reconociendo que los maestros y maestras lo que quieren es volver a las aulas y recuperar la normalidad con los niños y niñas, oyendo risas y enfados, con castigos y premios y con carreras en los patios y que esto sea sólo una situación transitoria que no acabe por convertir la enseñanza en algo que haya que hacer a distancia.
Por otro lado, los maestros han intentado tranquilizar a los padres y madres ya que las materias en primaria son cíclicas y se repasan en cada curso por lo que este último trimestre atípico, no condiciona ni el fin del presente curso ni la progresión educativa de los alumnos.
Un curso al que le quedan pocos días, ya que los equipos docentes están realizando evaluaciones y ultimando las notas finales contando con que hasta el cierre de las aulas había transcurrido prácticamente 2 tercios del curso. Un curso que acaba, este año sin fiesta ni celebración pero satisfechos porque dentro de las circunstancias se ha podido terminar de la mejor manera posible.
Poco se sabe de cómo se afrontará el inicio del curso previsto para septiembre, aunque sí se hace necesario actualizar y dotar de herramientas necesarias para poder optimizar comunicaciones en caso de que se tenga que trabajar desde casa. Las nuevas tecnologías se hacen, en este sentido, imprescindibles y deben ser accesibles para todos.
De cara al verano, Maribel Morcillo desea a los niños y niñas, que descansen, ya que insiste en que han sido un ejemplo y unos “valientes” y sobre todo un descanso para todos, ya que nadie sabe aun cómo habrá que afrontar el curso que viene.
