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Los niños saharauis no llegarán este año a Villarrobledo, el COVID-19 impide el programa Vacaciones en Paz

La grave situación que se atraviesa a nivel mundial ha  impedido que este verano “los y las embajadoras de la causa saharaui” puedan llegar a España.

Después de valorar la situación, todos los colectivos implicados en este programa adoptaron la difícil decisión de suspender el programa “Vacaciones en Paz” de este 2020.

Así lo explica la presidenta de la Asociación de amigos del Pueblo Saharaui de Villarrobledo, Dolores Serrano, quien afirma que la situación en los campamentos es complicada a causa del virus pero que por el momento está controlada, conscientes de que un brote de COVID-19 en las precarias condiciones en las que viven en el desierto sería devastador y por ello han vivido el confinamiento en el interior de sus viviendas y tiendas, utilizando mascarillas aun con 50 grados a la sombra, evitando el contacto e incluso fabricando su propio gel desinfectante a base de lejía diluida en agua.

Las organizaciones y ONG’s se han preocupado del montaje de hospitales de campaña como medida preventiva ante un posible contagio del virus aunque fuentes cercanas de la zona informan que no han sido utilizados y que de momento, no se registran contagios en los campamentos, donde han vivido momentos complicados ya que la ayuda humanitaria que es tan necesaria ha estado restringida por el cierre de fronteras.

Además aseguran que aun sin proyecto este año seguirán trabajando para dar visibilidad durante los meses de verano a la causa del Sahara Occidental por lo ahora que el confinamiento se ha relajado en la zona y  que en coordinación con el Frente Polisario se ha creado un programa alternativo para desarrollar en los campamentos que abarca el ámbito educativo, cultural, lúdico o deportivo para hacer el verano más fácil a los niños y niñas en los campamentos.

Precisamente el año pasado se celebraba el 40 aniversario del “Vacaciones en Paz”. Desde 1979 este programa solidario ha permitido alejar de las duras condiciones de su vida en los campamentos a miles de niños y niñas saharauis además de fortalecer los lazos históricos que unen al pueblo español con el pueblo saharaui.

Se cuenta con la esperanza en el compromiso político, moral y humanitario del movimiento solidario, para garantizar la continuidad de este programa esencial en los años venideros.

Mª Dolores Serrano explica que las Asociaciones en España están estudiando programas de apadrinamiento por los que puedan destinar ayuda a los niños y niñas en los campamentos como forma de contribuir a la difícil situación que se vive en la zona de forma habitual y aun más si cabe debido a la pandemia mundial.

Y es que los niños y niñas saharauis viven desterrados en la frontera argelina un destierro que viven desde hace décadas ya que el problema político se ha enquistado sin que exista, al parecer, voluntad política por solucionar la situación en el Sahara Occidental.

Los niños y niñas saharauis necesitan de la ayuda internacional para su alimentación y para su día a día. Estudian con escaso material escolar. Aprenden árabe y español. En los campamentos de refugiados saharauis, los niños y niñas juegan mucho, aunque de juguetes sólo tienen residuos de latas made in ayuda humanitaria.

Este año no llegarán los niños y niñas saharauis a Villarrobledo, no volveremos a ver los abrazos de reencuentro de los que repiten viaje con sus familias de acogida ni las caras de asombro e incertidumbre de los que llegan por primera vez.

Con el programa «Vacaciones en Paz” se ha conseguido que miles de niños, durante años puedan alejarse durante los meses de verano donde se alcanzan temperaturas de 50 grados en el desierto, viajando a España, con familias españolas y compartiendo vida con niños y niñas españolas, aprovechando para que puedan ser revisados a través de exámenes médicos y viviendo una experiencia única tanto para ellos como para las familias de acogida temporal que dicen que es más lo que reciben de los niños saharauis que lo que ellas les dan.

Además de disfrutar de un cambio de vida, estos niños y niñas llegados del desierto se convierten en los mejores embajadores de la causa saharaui haciendo visible que el problema existe que miles de personas viven en campamentos desde hace décadas debido a un problema que parece que nadie tiene interés en resolver.