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Cuando el duelo se pone en cuarentena.

Por Elvira Lozano Aroca, Psicóloga Casa de Acogida de Villarrobledo.

¿Qué es el duelo?

El duelo es un proceso biológico, psicológico y social que se manifiesta tras la muerte de un ser querido, a pesar del dolor y el sufrimiento que se genera, es un proceso normal, cuya función es ir adaptándonos progresivamente a la pérdida. Esta adaptación va a depender de:

– La personalidad de la persona en el duelo.

– Las circunstancias en las que se ha dado el fallecimiento del ser querido.

– La relación con la persona fallecida.

– Los apoyos con los que cuenta la persona en el duelo.

Las personas en el duelo podemos oscilar en la expresión de la vivencia, podemos estar muy conectados con el dolor de la pérdida o sentir la necesidad de apartarnos de ella. La oscilación de un extremo a otro es una respuesta natural en el intento de regular el dolor intenso de la pérdida y de adaptarnos a nuestra nueva vida sin ese ser querido, siendo esta una respuesta sana y necesaria.

El duelo no es una enfermedad. Enfrentarnos a la pérdida de un ser querido y enfrentarnos a las circunstancias en las que se da dicha pérdida es una de las experiencias más difíciles y estresantes a las que nos vamos a enfrentar.

En una situación normal, las ceremonias, rituales… podrían ayudar en las fases del duelo, pero la excepcionalidad del momento lo hace más difícil.

Duelo y Coronavirus.

En este tiempo en el que enfrentarse a la muerte de un ser querido ha cambiado la manera de hacerlo desde la imposibilidad de hacer colectivo el dolor de una pérdida y de acompañarlo en sus últimos momentos, agrava un proceso ya duro de por sí. Una situación excepcional que empezamos a vivir.

Ahora hacemos duelo en soledad, la dimensión social se ha bloqueado, así que tenemos que encontrar la manera de remplazar esa dimensión potenciando la individual. Tenemos que articular nuevas formas que ayuden a no bloquear el duelo.

Estrategias sanas de afrontar un duelo interrumpido por el confinamiento:

  • Hablar con nuestros seres queridos, no sólo podemos sentirlos cerca de forma física, podemos tenerlo cercas aún estando en la distancia.
  • Poder expresar nuestras emociones, es importante oxigenarlas, animar a la expresión emocional salga cual salga.
  • Vernos a través de video-llamadas, a través de las pantallas nos hace sentirnos cerca, más unidos.
  • Conversaciones telefónicas. Poder dedicar tiempo hablar con los que más queremos.
  • Anticipar que algún día se afrontará socialmente, que estamos posponiendo ese acompañamiento.
  • Generar apoyo entre la familia, recibir y dar apoyo mutuo nos hace sentir que estamos unidos.
  • No reprimir ni lágrimas ni recuerdos. Es momento para sacar el dolor y de sacar lo que toca.
  • Pensar que esto no será para siempre. Que habrá momento de abrazos y de juntarnos.
  • Revisar álbumes.
  • Encender una vela, hacer alguna ceremonia personal.
  • Colgar fotos.

Todo esto le dará sentido a la pérdida y ayudará a elaborar el duelo.

Sabemos que ahora los duelos serán más largos al ser menos sociales y menos compartidos, y que pueden aparecer sentimientos de culpa que nos lleven a pensar si podríamos haber hecho algo más, haber estado más cerca, dónde pudo estar y no estuvo…. . Es una situación nueva para todos/as donde estamos aprendiendo a aceptar una nueva realidad de un proceso de despedida diferente, en el que nos vemos limitados a manifestar nuestros propios rituales de despedida y sobre los que tenemos que luchar para que no nos limiten ni personal ni emocionalmente.