La consejera de Igualdad y portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Blanca Fernández, ha reconocido la importante labor que desarrollan las asociaciones de mujeres de la región, a las que se destinarán 4,3 millones de euros a lo largo del presente año.
Pese a ello, Fernández ha apuntado la necesidad de seguir apostando por este tejido asociativo que, de acuerdo a la evolución de las cifras oficiales, ha pasado de los 2,6 millones en subvenciones a 46 entidades en 2015 a esos 4,3 millones citados con anterioridad para ayudar económicamente a 91 entidades.
La titular de la Consejería de Igualdad ha realizado estas declaraciones en el marco del XV Encuentro de Asociaciones de Mujeres de Oropesa (Toledo), donde ha tenido palabras de agradecimiento “para las asociaciones y mujeres que conforman las asociaciones a las que en muchas ocasiones debemos que haya actividades, movimiento y vida en los pueblos pequeños, más allá de la imprescindible labor que realizan los ayuntamientos”.
Estatuto de las Mujeres Rurales
Como antídoto, la consejera y portavoz del Ejecutivo regional ha recordado que una de las primeras leyes que saldrá adelante será el Estatuto de las Mujeres Rurales, cuya finalidad es poder realizar todas las medidas de impulso positivo para que las mujeres que siguen viviendo en los pueblos no se vean abocadas a abandonarlo.
Plan de Empleo por la Igualdad
Con un mismo objetivo, Fernández ha resaltado el Plan de Empleo por la Igualdad “destinado esencialmente a las mujeres que viven en las zonas rurales y con prioridad absoluta a aquellas que son víctimas de la violencia de género, pero también para que aquellas que viven alguna situación de vulnerabilidad”.
Titularidad compartida
En este sentido, Fernández ha manifestado que “cobra mayor sentido que nunca el impulso a la titularidad compartida de las explotaciones agrarias para dar la vuelta a estos datos con un horizonte a 2025 que nos permita decir a esa fecha que los derechos son equitativos al 50 por ciento”.
Aun con todo, Blanca Fernández ha concluido reconociendo que “queda mucho por avanzar porque aún las mujeres asumen mayores cotas de responsabilidad familiar y. por ende. suelen ser ellas las que renuncian a sus ambiciones profesionales para poder conciliar su vida familiar y laboral. Eso explica la brecha laboral, ya que las mujeres cobran un salario medio un 20 por ciento inferior al de los hombres, y solo un 30 por ciento ocupa puestos directivos”.
