En este 2019, la Semana Mundial del Agua se celebra del 25 al 30 de agosto con el objetivo de reflexionar sobre los problemas de la falta de agua en el mundo y para tomar conciencia sobre la importancia de este recurso y hacer un uso más responsable del mismo.
El agua es el elemento básico sin el cual no está garantizada la vida y sin embargo, es un recurso escaso en muchas zonas del mundo ya que se estima que 4 de cada 10 habitantes del planeta están afectados por la escasez de agua.
Una de las actividades en la que el agua es vital es en la agricultura donde el consumo de agua representa el 70% del consumo de agua dulce del planeta por lo que los agricultores son conscientes de la gran responsabilidad que asumen al aumentar la eficiencia en el uso del agua.
Villarrobledo es una localidad eminentemente agrícola y nuestros campos dependen en muchos casos del agua para el riego.
Desde ASAJA, su presidente local, Bernardo Díaz del Amo, señala que en esta zona existen problemas históricos en cuanto al agua, dentro de la Cuenca del alto Guadiana a la que pertenece Villarrobledo, sobre todo dice, en cuanto a las agua subterráneas que desde pocos años se regulan a través de la constitución de las masas de agua una vez que se extinguieron las tradicionales Comunidades de Regantes.
Día del Amo, critica que se siga considerando desde hace décadas al Acuifero 23, del que se abastece buena parte del cultivo en la localidad, como sobreexplotado, lo que provoca que con unas determinadas dotaciones concedidas los agricultores se hayan visto obligados a reducir el consumo durante años, sin ningún tipo de indemnización por ello.
Por ello insta al Gobierno Regional a que solicite del Gobierno Central, un estudio exhaustivo de las reservas reales de dicho acuífero, cifradas en la actualidad en 230 hectómetros cúbicos disponibles para regadío al año, algo que dice que se demuestra que es falso cuando desde hace años en más del doble lo que se utiliza para el riego en la zona, soportándolo el acuífero.
Pretende que una vez analizadas las reservas reales se realice después una planificación eficiente, concediendo dotaciones de agua acordes, convencido de que el acuífero tiene suficientes reservas para poder realizar los riegos que se necesitan en los campos. Según Díaz del Amo, con una buena planificación aun sobraría agua incluso para nuevas explotaciones.
De hecho señala que el acuífero lleva soportando las dotaciones de 2.000 metros cúbicos por hectárea en cultivos herbáceos y los 1.500 para leñosos aun en años de sequia como el actual, lo que se traduce en que no existe carencia de reservas en el acuífero 23 y por ello reitera que es necesario hacer los estudios oportunos para planificar estrictamente los consumos, añadiendo que Castilla la Mancha es la comunidad donde más se ha hecho en cuanto al control del gasto de agua por parte de los agricultores al instalar los pertinentes contadores en sus pozos ya que señala que los mayores defensores del agua son los propios agricultores a los que dice que no se les escucha en medio de la batalla política en torno al agua.
Lamenta que en las discusiones sobre el agua en la región siempre se aluda a las reservas de pantanos y embalses o al trasvase pero nunca se discuta ni se dé solución a las aguas subterráneas como dice que sí ocurre en otras regiones del país.
Por ello realiza un llamamiento al Gobierno Regional para que se trabaje en este sentido, ofreciendo la colaboración del Asociación Española de Aguas Subterráneas que el propio Bernardo Díaz del Amo preside, con el fin de buscar soluciones para los agricultores, para que dispongan del agua necesaria para mantener sus explotaciones.