En los últimos días se ha conocido la noticia de que Vodafone prescinde de 1.200 de sus empleados, lo que supone un cuarto del total de la plantilla de esta empresa de telecomunicaciones.
Justifica esta medida por razones económicas ya que sus cuentas en el primer semestre del año fiscal se redujeron en un 5% con respecto al año anterior, una mala evolución de su negocio en España que ha desembocado en este tercer ERE que lleva a cabo tras los realizados en 2013 y 2015.
El negocio de las telecomunicaciones ha evolucionado de tal forma que los clientes cada vez buscan más no solo el buen precio, sino también el trato personalizado y cercano, poder trasladar sus dudas o incidencias de forma directa a personal de confianza, sin ser tratados como “números” a través de contestadores automáticos o con derivaciones de sus llamadas de un responsable a otro de la empresa.
Esto es algo que desde el inicio comprendió Villafibra, contando siempre con personal cualificado, de Villarrobledo, que ofrecen un trato personalizado, atención 24 horas, servicio técnico gratuito, precios competitivos y en definitiva el cuidado de sus clientes que cada día son más los que confían en Villafibra como su operador en la ciudad.
Villafibra no impone “ataduras” como las que exigen en grandes empresas como Vodafone, en las que para tener buenos precios se obliga al cliente a una permanencia. Villafibra está tan convencida de sus servicios que no obliga al cliente a comprometerse a un tiempo mínimo, sino que es libre para contratar el tiempo que desee sin subir jamás los precios, una forma de actuar que ha mantenido desde los inicios hasta ahora.
Además Villafibra amplía sus servicios a los clientes con Fibra óptica de alta velocidad, telefonía móvil y televisión a la carta con 100 canales a disposición, servicio de internet en campos y un servicio técnico profesional y ágil a la hora de resolver cualquier problema, con personal «de aquí como tú» que escucha y ofrece la mejor solución a las necesidades de sus clientes.