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Las hadas madrinas existen, y están en Villarrobledo, por María Pérez.

Cada año, cuando llega San Antón, me acuerdo de que, hace ya 5 años, aparecieron Chato y Gorda en la Perrera, donde aún siguen estos dos grandullones potencialmente pegajosos. Desde ese San Antón de 2014 algunas cosas han cambiado, pero otras siguen igual: sigue habiendo hadas madrinas en Villarrobledo.

No soy mucho de creer en hadas madrinas, esos seres con poderes mágicos que hacen que todo en la vida te salga bien concediéndote deseos o que te ayudan a conseguir que tus sueños se hagan realidad. Pero sí que creo que hay hadas que nos rodean, o algo muy parecido, de carne y hueso.

Hay dos lugares en el pueblo llenos de almas deseosas de dar y recibir amor, llenos de seres que tienen sus hadas madrinas; esos lugares se llaman Albergue La Esperanza y Perrera Municipal.

No sé hace cuánto tiempo, (al menos 20 años) unas cuantas buenas mujeres decidieron que no podían seguir siendo indiferentes hacia la triste realidad que nos rodeaba, hacia tanto animal que había en las calles, hacia tantos animales que estaban en los huesos muertos de hambre y enfermos, y pensaron que esos perros que había en las calles debían estar en un sitio donde se les cuidara, donde se les atendiera y donde se les diera comida para, mientras tanto, buscarles un hogar. No me puedo imaginar lo que esas buenas mujeres tuvieron que vivir hasta conseguir dignidad para los perros abandonados de Villarrobledo. No me puedo imaginar lo que fue en aquella época (porque afortunadamente la conciencia sobre el sufrimiento animal ha avanzado mucho en poco tiempo) poner en marcha un proyecto así. Seguro que muchas personas las juzgaron por dar el valiente paso de cuidar a los que no pueden quejarse.

Algunos años después, un lugar lleno de malos recuerdos se convirtió en un lugar lleno de esperanza para otros tantos animales: la Perrera Municipal. Gracias a un grupo de voluntarias (también buenas mujeres) que decidieron no mirar hacia otro lado y dar un paso al frente. Hicieron todo lo que estaba en su mano para adecentar una instalaciones antiguas y crear un hogar provisional para los perros que se recogían de las calles.

Así que sí, los animales en Villarrobledo tienen sus hadas madrinas. Unas hadas madrinas a las que no les importa quitarle tiempo a su familia, a sus vidas, para atenderlos lo mejor posible. Unas hadas madrinas a las que les da igual el día que sea: domingo, entre semana, fin de año, Navidad, no fallan ni un solo día porque saben que los perretes las están esperando con sus ladridos de felicidad. Creo que todos los voluntarios y voluntarias son especiales por su gran labor, pero las voluntarias que trabajan con animales son especiales, porque las gracias se dan en forma de lametón o buscando una caricia.

Fui voluntaria de la Perrera una época de mi vida y me di cuenta del gran sacrificio que supone para las voluntarias ese día tras día. Hay un coste tremendamente emocional, sufrir por el frío, por el calor, sufrir al ver que los animales siguen en su chenil después de muchos meses o incluso años. Sufrir cuando nieva y cuando hiela, cuando hay traca de cohetes. Atención a los peludos no les falta pero no nos engañemos: no es el mejor lugar para ningún perro. Sé que la voluntarias se van a sus casas y a sus trabajos, pero muchas veces se dejan una parte de su corazón y de sus pensamientos con los perretes. Muchas veces lloran, muchas veces se escriben por whatsapp para hablar de ellos. Muchas veces llenan sus casas con perros, también con gatos o con lo que haga falta, sin importar las alergias propias o ajenas. Es un trabajo que nunca acaba, porque así lo han decidido ellas.

Aunque cada vez son más las personas que valoran su sacrificio, muchas otras se siguen dedicarlo a denostarlo e infravalorarlo. Desde estas líneas quiero agradecer a esas hadas madrinas que hacen un trabajo gratuito y altruista que no les corresponde hacer pero que hacen desde el corazón. Quiero agradecerles todo ese tiempo que le quitan a su vida para atender a los peludos lo mejor que saben (¡que es muy bien!). Vosotras sois las auténticas y verdaderas hadas madrinas de esos nobles peludos, porque defendéis a unos seres que no tienen voz.

Estos días se ha celebrado San Antón: misa, bendición de animales, costumbres y rituales. Pero nadie se acordado de ellas, las auténticas hadas madrinas. Quiero que sepan que muchos pensamos que su trabajo es imprescindible y que, sin ellas, el pueblo sería un lugar un poco peor.

María Pérez Segovia.

Mujer, activista y, sobre todo, animalista.

Gracias!!