El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha repasado hoy las principales fortalezas con las que cuenta España, un país ha dicho, que ha vivido en los últimos cuarenta años “los mejores de su historia”, a pesar de las dificultades con las que comenzó la Democracia. De esta forma lo ha señalado durante el ‘Desayuno Autonómico’ organizado por el diario ABC y el Grupo Vocento.
A preguntas de los medios sobre la expresidenta de Castila-La Mancha, María Dolores de Cospedal, quien ha abandonado la política, el jefe del Ejecutivo autonómico ha aseverado que Cospedal ha conseguido hacerle “tanto daño a su partido como a la región”. Desde su punto de vista, y a pesar de haber cogido un “partido desorganizado y muy desanimado por perder”, como era en su momento el Partido Popular castellano-manchego, “y conseguir llevarles al Gobierno”, ha acabado siendo “más el problema que la solución”.
Asimismo, ha recordado que en Castilla-La Mancha “es difícil, aunque posible” ganar por mayoría absoluta por la ley que dejó Cospedal, quién llevó a Castilla-La Mancha “a tener el único Estatuto de España que se ha cambiado con los solos votos de un partido”.
El presidente regional ha recordado que España es “uno de los mejores países para vivir”, por lo que ha animado a tener una “enorme autoestima colectiva”. A su juicio, “hay que hablar en positivo de España”, lo que no quiere decir que no existan problemas, pero es necesario identificar sus principales potencialidades “para estar razonablemente serenos” ante el futuro.
Asimismo, García-Page ha reseñado como otra fortaleza el inexistente “riesgo de revolución”, pues la economía de mercado como modelo “está perfectamente asentada en todas las formaciones políticas”. Una economía de mercado, ha añadido, “que está encontrando una vía para salir de la crisis, lenta pero más potentemente que otras” fórmulas.
En este sentido, ha apuntado que “los mayores niveles de crecimiento” de España se han producido desde el comienzo de la Carta Magna, “y todo ello en medio de grandes tensiones como el terrorismo” y teniendo que reconsiderar la fórmula del Estado, con una monarquía constitucional, y con la descentralización, que se ha resuelto con las autonomías gestionando el 28 por ciento del gasto público.
Ha finalizado diciendo que “España ha presumido de ser el país más descentralizado, por lo que ha afirmado que hay muy poco que negociar con quien no le gustan ni siquiera estos niveles tremendos de descentralización”.
