Con la llegada de septiembre, las vacaciones quedan atrás y toca recuperar horarios, hábitos y rutinas. Para muchas personas, este mes supone mucho más que el final del verano: es una especie de nueva oportunidad para empezar de cero, retomar objetivos y afrontar los próximos meses con nuevos propósitos. La vuelta al trabajo, al gimnasio, a los horarios habituales o simplemente a una rutina más estructurada puede hacerse cuesta arriba después de varias semanas de cambios. Durante el verano modificamos nuestros hábitos, nos acostamos más tarde, nos levantamos más tarde, cambiamos los horarios de las comidas y dejamos a un lado algunas de las obligaciones que marcan nuestro día a día durante el resto del año. Una transición que puede resultar más complicada cuanto mayor haya sido el cambio de rutinas durante las vacaciones. Y es que nuestro cerebro no entiende tanto de fechas como de hábitos. Por eso, aunque el 1 de enero sea el comienzo oficial del año, para muchas personas septiembre representa un verdadero punto de inflexión.
La clave para hacer más llevadera esta vuelta a la rutina está precisamente en evitar los cambios bruscos. La recomendación pasa por comenzar a recuperar poco a poco los horarios habituales antes de reincorporarnos completamente al trabajo o a nuestras obligaciones. Adelantar progresivamente la hora de levantarse, recuperar la actividad física si formaba parte de nuestra rutina o volver a cuidar la alimentación son pequeños pasos que pueden facilitar la adaptación. Recuperar progresivamente los hábitos permite que el cuerpo y la mente se adapten de nuevo.

Y septiembre trae además otro de los grandes cambios del año para muchas familias: la vuelta al colegio y, en algunos casos, el inicio de la guardería. Una separación que puede resultar especialmente difícil después de pasar todo el verano juntos.En este caso, el principal consejo para las madres y padres es confiar en los profesionales que van a acompañar a sus hijos. La escuela y la guardería no solo son espacios donde los pequeños adquieren conocimientos, sino también lugares fundamentales para su socialización, su desarrollo y el aprendizaje de límites.
La separación puede ser complicada tanto para los niños como para los propios padres, especialmente cuando se trata de su primera experiencia fuera de casa. Sin embargo, entender que se trata de un paso necesario para su desarrollo y recordar que después de la jornada escolar volverán a compartir tiempo en familia puede ayudar a afrontar esta transición con mayor tranquilidad. Septiembre llega así con nuevos horarios, nuevos objetivos y, para muchos, esa sensación de comenzar una nueva etapa. Una vuelta a la rutina que puede hacerse más sencilla si se afronta de manera progresiva y sin exigirse recuperar todos los hábitos de golpe.
