La Agrupación Musical Moharras ya ha vuelto a ponerse manos a la obra. La formación ha iniciado esta semana sus ensayos con la vista puesta en una nueva temporada cargada de proyectos, conciertos y, cómo no, mucha música. Las primeras sensaciones no pueden ser mejores. En este primer ensayo se ha reunido aproximadamente el 75% de la agrupación, una muestra de las ganas con las que los músicos afrontan este nuevo curso. Un año que llega, además, con varios proyectos que ilusionan especialmente a la formación, aunque algunos de ellos todavía tendrán que esperar para ser desvelados.
Pero si hay algo que está haciendo crecer a Moharras año tras año es la incorporación de nuevos músicos. En la última convocatoria de inscripciones, alrededor de 12 o 13 personas se han sumado a la agrupación y ya están comenzando a aprender y familiarizarse con sus instrumentos y con el repertorio. Con estas incorporaciones, la banda se situa en torno a las 90 personas.
Un crecimiento que es, sin duda, una buena noticia, aunque también supone un reto para la directiva y para los propios músicos. Cada nueva incorporación necesita un periodo de adaptación para conocer el instrumento, las marchas y la dinámica de la formación. Por eso, durante estas primeras semanas los ensayos se centran especialmente en trabajar por voces e instrumentos.
De momento, la agrupación realiza ensayos parciales y un ensayo general a la semana, aunque el ritmo aumentará cuando se acerquen las actuaciones. En esas semanas previas a cada cita, los músicos pueden llegar a reunirse hasta tres veces por semana para tenerlo todo preparado.
Y la primera cita ya tiene fecha. El próximo 21 de noviembre, la Agrupación Musical Moharras viajará hasta La Roda para participar en el concierto de Santa Cecilia. Después, el calendario dará un pequeño respiro hasta febrero, cuando comenzará ya la cuenta atrás para una de las épocas más importantes del año para la formación: la Semana Santa.
Para la Agrupación Musical Moharras, la música es mucho más que ensayos, instrumentos y partituras. Es también una forma de acompañar, de emocionar y de poner banda sonora a momentos que, para muchas personas, son difíciles de olvidar. Cada marcha, cada nota y cada actuación guarda detrás una historia y consigue despertar recuerdos y sentimientos en quienes la escuchan. Y quizá ahí esté una de las mayores recompensas para estos músicos: saber que aquello que hacen por pasión también significa mucho para quienes, al otro lado, encuentran en su música compañía, emoción y una forma de sentirse parte de algo.
