El Grupo Municipal Socialista ha logrado paralizar el expediente de privatización del servicio de parques y jardines que el Partido Popular y el alcalde, Valentín Bueno, pretendían impulsar. Así lo ha anunciado esta mañana la portavoz socialista, Graciela Arenas, durante una comparecencia ante los medios de comunicación.
Arenas ha explicado que su grupo presentó alegaciones al expediente hace semanas al considerar que desde el primer momento “no les cuadraba» la propuesta. Finalmente, el equipo de gobierno popular ha tenido que dar marcha atrás al reconocer, de facto, que el procedimiento estaba mal elaborado y que ni siquiera se había calculado correctamente el coste que la privatización supondría para los vecinos de Villarrobledo.
La portavoz ha criticado la forma de gobernar del Partido Popular, a quien ha acusado de estar más preocupado por adjudicar el contrato a una empresa con la que presuntamente ya lo tenían apalabrado que por hacer bien los cálculos.
Arenas ha denunciado que este caso responde a un patrón habitual del gobierno municipal: primero toman la decisión, luego desmantelan el servicio, reducen personal de manera progresiva y, finalmente, lo privatizan para adjudicarlo a empresas que les interesan.
Para los socialistas, detrás de este expediente no existía un interés real por mejorar las zonas verdes de Villarrobledo, sino una clara intención política de privatizar servicios a toda costa para beneficiar a «empresas amigas».
En este sentido, Arenas ha subrayado que desde el PSOE rechazan de manera contundente ese modelo de gestión y han dejado claro que no les interesan «las privatizaciones a dedo», porque lo único que pretenden es «lucrar a unos cuantos».
La portavoz ha puesto el foco en la situación real del servicio de parques y jardines, señalando que el problema nunca ha sido la cualificación del personal, sino su escasez. Villarrobledo cuenta con jardineros cualificados, pero «indudablemente insuficientes», ha afirmado. Con solo dos o tres trabajadores, ha detallado, resulta imposible mantener adecuadamente un municipio de más de 25.000 habitantes que dispone de más de 600.000 metros cuadrados de zonas verdes, lo que representa aproximadamente el 10 % de la superficie total del casco urbano.
Arenas ha añadido que los trabajadores llevan años desempeñando su labor en condiciones «muy precarias», con falta de personal y de medios, y que «aun así consiguen sacar adelante como pueden este servicio».
Para el Grupo Municipal Socialista, esta paralización no es un punto final, sino un primer paso. «Hoy no termina nada», ha insistido Arenas, quien ha recalcado que lo que se ha frenado es una intención política, un modelo de gestión del Partido Popular que pretende privatizar servicios, trocear el Ayuntamiento y entregarlo a las empresas en lugar de gestionarlo. Como alternativa, la portavoz socialista ha defendido un modelo basado en la apuesta firme por los servicios públicos.
«Una buena gestión de los servicios públicos hace que estos funcionen de manera eficaz», ha señalado, y ha propuesto dos líneas de actuación claras: primero, aumentar la plantilla hasta el número adecuado de jardineros que se necesitan para trabajar con solvencia en las zonas verdes; y segundo, gestionar de manera eficaz los servicios públicos creyendo en ellos, porque eso da como resultado una ciudad bien cuidada.
Graciela Arenas ha concluido lamentando el estado actual de los parques y calles de Villarrobledo, que, a su juicio, son el reflejo de una «gestión nefasta e insuficiente» del Partido Popular, que ha llevado al municipio a «unas condiciones lamentables». La solución, ha sentenciado, pasa indudablemente por un cambio en el modelo de gestión, por creer en los servicios públicos y por potenciarlos y fomentarlos, lo que pasa, necesariamente, por aumentar la plantilla de jardineros.
