La noche del martes manchego del Carnaval en Villarrobledo ha vuelto a demostrar que la fiesta no solo se vive en los desfiles… también se saborea. La tradicional cena de las peñas, una iniciativa que se llevó a cabo el primer año por Peña de Parranda y Comparsa Tiki Taka, ha reunido este año a un número récord de colectivos participantes, consolidándose como uno de los encuentros callejeros más multitudinarios y esperados del Carnaval.
Lo que comenzó hace años como una iniciativa sencilla entre peñas para compartir mesa y ambiente festivo, se ha convertido hoy en una auténtica celebración gastronómica al aire libre. Calles repletas de mesas, braseros, planchas, guisos, tortillas, embutidos, dulces típicos y todo tipo de elaboraciones, tanto frías como calientes, han dado forma a una velada marcada por la convivencia y el buen ambiente.
Cada peña ha sacado a la calle lo mejor de su cocina, pero sobre todo, su mejor sonrisa. Porque si algo caracteriza a esta cita es el compañerismo entre colectivos, el intercambio de platos y el constante ir y venir de vecinos que comparten conversación, risas y brindis.
El récord de participación de este año confirma que la cena de las peñas no deja de crecer y que el espíritu del Carnaval de Villarrobledo sigue más vivo que nunca. Una noche donde la gastronomía se convierte en excusa perfecta para celebrar la amistad, la tradición y el orgullo de pertenecer a una fiesta que une a todo un pueblo.
Sin duda, una de esas citas que ya forman parte imprescindible del calendario carnavalero y que demuestra que en Villarrobledo, el Carnaval también se disfruta alrededor de la mesa.
