Este programa que gestiona en la localidad la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, tiene como objetivo el de apartar a estos pequeños de las duras condiciones del desierto durante los meses de verano donde se alcanzan temperaturas de hasta 50 grados. Además se les proporciona reconocimientos y tratamientos médicos. Santiago Martínez, miembro de la asociación reconoce que son muchos meses de trabajo hasta que los niños llegan a España.
Esta mañana llegaban los primeros 5 niños a Villarrobledo, algunos por primera vez participan en este programa. Con el cansancio reflejado en sus caras tras el largo viaje desde el desierto, eran recibidos por sus familias de acogida con las que convivirán durante dos meses, integrándose plenamente en el día a día de las mismas y también en el de la propia ciudad.
Antonia Magán una de las madres de acogida, afirma que se trata de integrar a los niños “como uno más de la familia” y que a pesar de las dificultades iniciales, sobre todo en cuanto al idioma, se adaptan perfectamente a la vida en la ciudad. Este es su séptimo año y lo describe como una gran experiencia, animando a todo el mundo a que acoja. Además gracias al proyecto Madrasa, Antonia ha podido acoger a un niño durante el invierno para que pueda estudiar.
Caridad Simón lleva acogiendo desde el año 2009 y coincide en que la experiencia es enriquecedora en todos los sentidos, explican que “se aprende mucho” de estos niños que cambian unas condiciones de vida muy complicadas en el desierto por unos meses, sobre todo, “en paz”. Gracias a los años donde ha acogido a diferentes niños, ha podido vivir las diferentes emociones que ellos viven al llegar a nuestro país donde pueden disfrutar de las comodidades de un hogar.
Abdalá Mohamed disfrutó hace 16 años de sus “Vacaciones en Paz” gracias a la familia que le dio acogida en Ossa de Montiel. Tras los años, Abdala a día de hoy puede vivir con su familia española y realizar su sueño de conseguir una mejor calidad de vida.
Tras un largo viaje, lo primero es descansar y una vez recuperados, los más pequeños de cada casa son los encargados de integrarlos con su día a día, viviendo en conjunto unas vacaciones repleta de actividades.
