El Don Octavio CAB Villarrobledo cae de la forma más cruel en el Polideportivo David Santamaría, en un choque marcado por diez minutos de apagón en la primera mitad, la falta de puntería en los momentos críticos y un desenlace de infarto.
El balonmano es un deporte donde los despistes se pagan caros y los finales apretados pueden ser despiadados. El encuentro de esta jornada 17 ha sido la prueba perfecta de ello. El equipo viajaba a la pista del BM Guadalajara Senior Masculino con la firme intención de sumar, y aunque la actitud, la garra en la segunda mitad y la remontada fueron encomiables, se vuelven de vacío tras un doloroso 27-26 decidido sobre la bocina.
Los primeros veinte minutos mostraron a un CAB Villarrobledo serio, bien plantado en defensa y encontrando huecos en el ataque alcarreño. A la altura del minuto 20, el marcador reflejaba un ilusionante 7-9 a nuestro favor.
Sin embargo, llegó la incomprensible desconexión. Desde ese minuto 20 hasta el descanso, el equipo sufrió un cortocircuito absoluto en ambas áreas. En apenas diez minutos encajaron un demoledor parcial de 9-2. Pasaron de dominar el partido a irse al vestuario cinco goles abajo (16-11). Ni siquiera un tiempo muerto solicitado por nuestro técnico, Adrián Cobreros, logró frenar la sangría local.
Lejos de bajar los brazos, el equipo tiró de orgullo en la reanudación. Con un estelar José Blas Fernández Parra, que acabó siendo el máximo artillero del partido con 7 dianas, el equipo fue limando la diferencia gol a gol. El trabajo de desgaste dio sus frutos y, en el minuto 50, lograron la machada de empatar el encuentro (21-21).
En los últimos diez minutos, cuando el balón quemaba y había que dar la estocada final, al equipo de Adrián Cobreros le tembló el pulso. Tuvieron oportunidades clarísimas para ponerse por delante y trasladar toda la presión al Guadalajara, pero los reiterados fallos de lanzamiento en situaciones inmejorables mantuvieron la igualdad máxima.
Se llegó al último minuto con todo por decidir. Nuestro técnico solicitó un tiempo muerto agónico a falta de 20 segundos para preparar la jugada decisiva estando uno abajo. Y la pizarra funcionó: en un ataque de infarto, el equipo consiguió anotar y poner el ansiado empate en el marcador. Sin embargo, el destino les tenía reservado el final más amargo. En una rápida réplica, y cuando apenas restaban 8 segundos para el pitido final, el BM Guadalajara lograba perforar nuestra red para poner el definitivo 27-26, arrebatando así el punto de oro en el último suspiro.
Con esta dolorosa derrota, el equipo se sitúa ahora como segundo clasificado, a tan solo dos puntos del líder de la categoría, el Fibritel BM Villafranca. Pero el calendario les brinda la oportunidad perfecta para levantarse de inmediato: un duelo directo por todo lo alto contra ellos mismos. El auténtico partidazo de la temporada se disputará el próximo sábado a las 17:00 horas en casa, el Pabellón Pintores.
