El inicio del choque sí invitaba al optimismo para los de Villarrobledo. El equipo salió bien plantado, con intensidad y buscando la portería rival. De hecho, las dos primeras ocasiones claras llevaron la firma visitante. Primero Brian, y poco después Escribano, dispusieron de sendas oportunidades que estuvieron muy cerca de abrir el marcador, pero el balón se resistió a entrar por muy poco.
En esos minutos iniciales el Villarrobledo parecía sentirse cómodo sobre el terreno de juego y daba la sensación de tener el partido bajo control. Sin embargo, el fútbol no perdona los errores, y una acción muy mal defendida por la zaga rojilla terminó cambiando por completo el rumbo del encuentro. Nico aprovechó la situación para adelantar al Guadalajara B y poner el uno a cero en el marcador.
A partir de ese momento el encuentro cambió de escenario. Poco a poco el filial alcarreño fue adueñándose del centro del campo, demostrando calidad y criterio en la circulación del balón. Mientras tanto, el Villarrobledo trataba de reaccionar, pero le costaba generar peligro. Las acciones a balón parado se convirtieron en la principal vía de acercamiento, aunque ninguna de ellas terminó de encontrar el premio del gol.
Con esa sensación de que el equipo debía dar un paso adelante se llegó al descanso, esperando una reacción de los hombres de Miguel Falcón en la segunda mitad.
Y esa reacción parecía llegar nada más comenzar el segundo tiempo. Una acción dentro del área sobre Touré fue señalada como penalti, y Joel, con sangre fría, se encargó de transformar la pena máxima para devolver las tablas al marcador y meter de nuevo al Villarrobledo en el partido.
Pero cuando todo apuntaba a que el empate podía servir de impulso para los rojillos, ocurrió todo lo contrario. De forma incomprensible, el equipo desapareció del encuentro. El Guadalajara B volvió a tomar el control y empezó a encontrar espacios ante un Villarrobledo que ya no mostraba la solidez de otras jornadas.
Primero fue Expósito quien volvió a adelantar a los locales, y poco después Aarón terminó de sentenciar el choque. Dos goles que confirmaban la superioridad del conjunto dirigido por Ablanque y que dejaban el marcador final de tres goles a uno.
Una victoria merecida para el Guadalajara B frente a un Villarrobledo irreconocible, muy lejos de la imagen ofrecida en partidos anteriores.
Ahora toca pasar página rápidamente, porque la competición no se detiene y el próximo compromiso será de máxima importancia. Los de Miguel Falcón afrontarán el próximo domingo a las cinco y media de la tarde un partido fundamental y decisivo ante un rival directo como el Huracán de Balazote, en un encuentro que puede marcar el rumbo del equipo en esta recta final de la temporada.
