Uncategorized

Villarrobledo celebraba el viernes la festividad de San Blas, con la tradicional misa en honor al Santo y el reparto de los panecillos bendecidos

El pasado Viernes Villarrobledo celebraba la festividad de San Blas, con una misa en la iglesia de la que es titular y con el tradicional reparto de los panes bendecidos entre todos los feligreses.

San Blas, fue médico y Obispo de Sebaste, en Armenia, era conocido por obtener curaciones milagrosas con su intercesión. Cierto día salvó a un niño que se ahogaba por una espina de pescado que se le había trabado en la garganta. De aquí la costumbre en muchos lugares, de bendecir las gargantas el día de su fiesta, el 3 de febrero.

La iglesia de San Blas se encontraba el viernes completamente abarrotada de vecinos y vecinas que acudieron a oír misa en el día del patrón de Villarrobledo, una homilía a la que fueron invitados los párrocos del resto de parroquias de la localidad, así como representantes de otras confesiones, una celebración que como nos explicaba el párroco de San Blas, trata de unir a todos en torno a la imagen y festividad del Patrón.

Es tradición ya que durante la misa se bendigan los panecillos que después se repartirán entre todos los vecinos, algunos de ellos con la creencia de que este presente les cuidará de las enfermedades de garganta, no obstante, se trata del reparto de panes que tiene su sentido en el significado de compartir con quien menos tiene.

San Blas vivió la persecución de los cristianos en primera persona, y terminó sus días torturado y decapitado sin querer renunciar a su fe. En este sentido, Javier, párroco de San Blas, quiso lanzar el mensaje en la misa celebrada el día de la onomástica de San Blas. Hizo un llamamiento a la autenticidad y a la valentía de seguir viviendo cada uno su fe a pesar de lo difícil que dice es ser cristiano en los tiempos que corren.

Deja una respuesta