El IES Cencibel de Villarrobledo continúa reforzando su apuesta por los programas europeos con un nuevo intercambio Erasmus que ha permitido esta semana la visita a la localidad de cinco alumnos y dos profesores procedentes de un centro educativo de Leuven especializado en formación relacionada con la floristería, la jardinería, la viticultura y los bosques. esta visita se enmarca en un intercambio de estudio y job shadowing, una experiencia que permite a profesores conocer de cerca el funcionamiento de las clases y, al mismo tiempo, acercar a los estudiantes a diferentes centros, empresas y recursos relacionados con su formación. Durante su estancia en Villarrobledo y Castilla-La Mancha, los alumnos y profesores belgas han podido conocer diferentes realidades vinculadas a los estudios que cursan. El programa de actividades se ha diseñado para abarcar las distintas áreas de su formación y no centrarse únicamente en la viticultura.
Este intercambio da continuidad a la experiencia iniciada el pasado año, cuando dos profesoras del IES Cencibel y cuatro alumnos del ciclo de grado superior de viticultura viajaron hasta el centro educativo belga para conocer sus instalaciones y su modelo de formación. Desde el Ayuntamiento se ha puesto en valor el trabajo que realizan los centros educativos para sacar adelante este tipo de proyectos europeos y se ha agradecido especialmente la labor de los docentes encargados de organizar los intercambios.
En este sentido, el intercambio con el centro educativo de Lovaina permite también poner en contacto dos territorios con realidades diferentes pero con intereses formativos comunes, compartiendo conocimientos y experiencias relacionadas con la viticultura, la jardinería y otras disciplinas vinculadas al medio rural y al sector agrario. Y aunque mañana toca poner rumbo a Valencia para continuar aprendiendo, seguro que estos cinco alumnos y sus profesores se llevan de Villarrobledo mucho más que nuevos conocimientos. Se llevan el recuerdo de una tierra de viñedos, de sus tradiciones, de su gente y de unos días compartidos que, al final, son precisamente la esencia de Erasmus: aprender, descubrir otros lugares y volver a casa con nuevas experiencias y también con un pequeño pedacito de Villarrobledo.

