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El Gobierno de Castilla-La Mancha refuerza la formación del profesorado en educación ambiental en las Lagunas de Ruidera

El delegado de Educación, Cultura y Deportes en Ciudad Real, José Caro, ha asistido a la apertura del curso ‘Los espacios naturales protegidos de Castilla-La Mancha como recurso para la educación ambiental: Las Lagunas de Ruidera’ que tiene como objetivo reforzar la capacitación del profesorado de Castilla-La Mancha en el conocimiento científico y didáctico de los ecosistemas que conforman el patrimonio natural de la región.

Durante su intervención, José Caro ha resaltado que “abrir una acción formativa como esta en un lugar como las Lagunas de Ruidera no es un detalle menor” ya que, “no es lo mismo hablar de educación ambiental entre cuatro paredes de un aula que hacerlo en un espacio que, por sí solo, ya enseña, puesto que aquí el paisaje habla de biodiversidad, de fragilidad, de memoria geológica, de historia humana, de cultura y también de responsabilidad”.

José Caro que ha estado acompañado por la alcaldesa de Ruidera, Josefa Moreno; el delegado provincial de Desarrollo Sostenible, Agustín Espinosa; y el director-conservador del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, Ignacio Mosqueda, ha destacado la importancia de la educación ambiental. “Se trata de una herramienta educativa de primer orden para ayudar a nuestro alumnado a comprender el mundo que habita, a interpretar los vínculos entre naturaleza y sociedad, y a construir una mirada más crítica, más informada y también más comprometida”.

En este sentido ha señalado la importancia de que esta propuesta formativa no se limite a ofrecer contenidos sobre flora, fauna o geomorfología, siendo todo eso esencial, sino que incorpore además la dimensión cultural y patrimonial del territorio”. Porque educar ambientalmente “no consiste solo en conocer especies o identificar ecosistemas sino también en aprender a leer el paisaje en toda su complejidad. Entender cómo se ha formado, cómo ha sido habitado, cómo ha sido transformado, qué amenazas afronta y qué decisiones colectivas exige su conservación”.

El responsable de Educación en la provincia se ha mostrado convencido de que la educación ambiental “puede despertar curiosidad científica, pero también sensibilidad” y “ayudar al alumnado a valorar lo cercano, a entender que conservar no es una consigna abstracta, y que una tarea concreta empieza muchas veces por conocer, por apreciar y por no mirar de largo”, afirmando que “aquello que no se conoce, difícilmente se cuida. Y aquello que no se cuida, termina deteriorándose o perdiéndose”.

Por ello, ha valorado especialmente este tipo de iniciativas “que refuerzan la formación docente” y que, además, lo hacen desde una mirada amplia, integradora y enraizada en el territorio” ya que “una escuela que mira a su entorno, que lo estudia, que lo interpreta y que lo incorpora a sus prácticas educativas es una escuela más fuerte, más consciente y también más útil para la sociedad a la que sirve”. Y hoy, en un contexto como el actual, “importa mucho”, ha puntualizado puesto que “la educación ambiental, cuando está bien hecha, no adoctrina ni decora: forma ciudadanía. Ciudadanía capaz de pensar, de comprender interdependencias y de actuar con responsabilidad”, ha concluido.