El Pabellón Pintores fue testigo este sábado de uno de los finales de partido más vibrantes de la temporada. En el encuentro correspondiente a la Jornada 16 de la Segunda Nacional, el Don Octavio CAB Villarrobledo cayó por la mínima (30-31) ante un sólido SF Nuestra Señora del Prado, en un choque de infarto donde la épica local a punto estuvo de reescribir el guion.
El partido comenzó cuesta arriba para los nuestros. Los visitantes impusieron un ritmo rápido que les dio las primeras ventajas (1-4 en el minuto 5). Sin embargo, el equipo dirigido por Adrián Cobreros no bajó los brazos y, ajustando la defensa, logró equilibrar la balanza para firmar el empate a 10 en el minuto 20. En la recta final del primer tiempo, el equipo visitante volvió a apretar el acelerador, marchándose al descanso con una renta de tres goles (13-16).
La reanudación trajo consigo los peores minutos del CAB Villarrobledo. El SF Nuestra Señora del Prado castigó duramente la portería local. La brecha se fue abriendo hasta alcanzar una máxima diferencia de nueve goles en el minuto 45 (18-27). El partido parecía sentenciado, pero en este deporte no hay nada escrito hasta el pitido final.
A falta de cinco minutos para el final y con un marcador adverso de 22-30, el orgullo de los locales despertó de forma explosiva. Impulsados por el acierto goleador de Jesús López y José Blas Fernández (6 tantos cada uno) y la exclusión de varios jugadores visitantes en los compases finales, el CAB Villarrobledo desató una tormenta perfecta.
El equipo firmó un estratosférico parcial de 8-1 en apenas cinco minutos, arrinconando por completo a su rival. Lamentablemente, el reloj se consumió y la remontada se quedó a un solo paso, cerrando el electrónico en el definitivo 30-31.
A pesar del amargo sabor de boca por lo cerca que estuvo la machada, la lectura global sigue siendo muy positiva para el club. Con esta derrota, el Don Octavio CAB Villarrobledo se mantiene en lo más alto de la tabla, coliderando ahora la clasificación empatado a puntos con el BM Villafranca. La liga regular sigue al rojo vivo y el equipo ha demostrado que, incluso en las peores circunstancias, nunca se rinde.
