Este fin de semana la Primera edición del Certamen Nacional de Teatro Aficionado de Villarrobledo, abría sus puertas en el Gran Teatro con la primera de las cuatro obras seleccionadas de entre 160 obras que han concurrido a este certamen que nace con ilusión y con ganas de crecer.
Un evento cultural de envergadura en nuestra ciudad, promovido por la Asociación a Cal y Canto, con la colaboración del Ayuntamiento y con el apoyo e implicación de muchas personas aficionados al teatro en nuestra localidad que han trabajado para que esta primera edición de Villaescenica viera la luz contando con compañías llegadas desde Zaragoza, Leida, Cuenca o Tarragona.
En la inauguración del certamen, el pasado viernes, Manolo Valero en representación de A Cal y Canto, mostraba su satisfacción porque Villarrobledo, de larga tradición teatral, contase con su propio certamen de Teatro a nivel nacional, agradeciendo a todas las compañías que han presentado sus obras, así como a las cuatro seleccionadas que presentan sus trabajos tanto en la Casa de la Cultura como en el Gran Teatro.
Para Valero, el teatro es “una herramienta poderosa de expresión artística”, “una experiencia única tanto para el público como para los artistas”.
El teatro permite desconectar de la realizad y sumergirse en mundos ficticios, explorando emociones. Para los actores supone un espacio de aprendizaje y desarrollo personal.
El certamen lo abría la compañía A la Tardada de la localidad zaragozana de Pedrola, con la obra titulada “La Valentía”, una historia que combina humor, misterio y corazón.
A la Tardada nace en 1998 en un curso de teatro municipal y desde entonces no han dejado de formarse, siendo su primer montaje en el año 2006. Desde entonces han seguido sobre las tablas asistiendo a encuentros de teatro y certámenes, tanto en nuestro país como en el extranjero, consiguiendo premios y reconocimientos
La Valentía está escrita por Alfredo Sanzol y la dirige Mache Bendicho que cuenta la historia de dos hermanas, Guada y Trini, que han heredado la vieja casa familiar donde pasaban los veranos, cada una con una forma diferente de entender el mundo. La obra juega con la tensión entre lo que fue, lo que es y lo que podría ser, explorando cómo el pasado y las emociones pueden chocar con la vida diaria. Es un relato sobre valentía y amor familiar, sobre esos momentos en los que enfrentarse a los miedos se convierte en un acto de coraje.
El sábado fue el turno de la Obra titulada Esopo de Teatre del Talión, una compañía que llegaba a Villaescenica desde Lleida para traernos una comedia dramática en torno a un personaje real sobre el que se ha escrito mucho, con diferentes interpretaciones pero siempre destacando si gran capacidad, como esclavo, para buscar la libertad, simbolizando cómo la determinación y la esperanza pueden superar cualquier obstáculo.
Se trata de una excelente adaptación de la obra de Guilherme Figueiredo, “La zorra de las uvas”, que se acerca ya a las 70 representaciones, habiendo participado en 38 concursos, con más de un centenar de premios en su haber.
Villaescenica continuará el próximo fin de semana, con la obra Chiquilladas de Desahucio Teatro, desde Cuenca, el viernes, 14 de noviembre, a las 9 de la noche, en el Gran Teatro y con la obra Los Centros de Lorca de Antagonista Teatro, llegados desde Tarragona, el sábado 15, a las 7 de la tarde, en la Casa de la Cultura.
