El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha defendido hoy en Bruselas la necesidad de una figura de protección europea a las indicaciones geográficas industriales y artesanales que evite el “caos” en el libre comercio que puede darse ante la falta de una “mínima” seguridad con el finde “distinguir lo auténtico de lo falso”.
Así lo ha señalado durante el debate del dictamen sobre esta protección, donde ha intervenido para mostrar su apoyo a las recomendaciones del posicionamiento del Comité Europeo de las Regiones y relativo a la necesidad de que la normativa europea recoja aspectos como el registro del producto en dos etapas, primero nacional y luego europeo.
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Este informe señala también la necesidad de emplear un logotipo europeo obligatorio que permita a los consumidores identificar los productos protegidos y garantizar los bajos costes administrativos en el procedimiento de solicitud y registro, con el objetivo de que no perjudiquen al artesano, ni al productor o industrial.
García-Page, que ha comenzado su intervención agradeciendo el apoyo unánime de las comunidades autónomas y ciudades de España a la Declaración Conjunta impulsada por Castilla-La Mancha, se ha referido a la “experiencia de la protección agroalimentaria” que ya existe con productos que dice “que hoy nadie discutiría” como el queso o el vino. Así, ha señalado que se trata de un “instrumento eficaz” y necesario en el contexto actual de globalización y libre comercio.
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Asimismo, ha enumerado los sectores afectado en la región y que requieren de esta protección como la cuchillería de Albacete y Santa Cruz de Mudela; la cerámica de Talavera y Puente del Arzobispo; la espada y el damasquinado toledano; los encajes de Almagro; el mimbre de Cuenca, en Priego; o el oficio de Lagartera.