Si bailas con el corazón tu cuerpo te seguirá, qué mejor mensaje, hoy en el día internacional de la danza, una disciplina artística en la que a través de movimientos corporales, los seres humanos se han expresado y comunicado desde tiempos ancestrales.
El «lenguaje del cuerpo», como expresión de emociones que comunican sentimientos a través de los movimientos.
Cada año, el 29 de abril, se dedica a la danza, a fomentar la participación y la atención de la opinión pública sobre la importancia de este arte.
El objetivo de este día es homenajear a la danza como una disciplina de arte universal y diversa, donde no hay barreras culturales, políticas ni éticas.
Son palabras de Agustina Gallego, dedicada al mundo de la danza desde hace años, bailando y formando bailarinas y bailarines, desde lo privado, a través de su academia pero también desde lo público, dando clases en la Universidad Popular y donde ha comprobado lo que el baile aporta a las personas de cualquier edad.
El mundo del arte se ha visto muy afectado por la pandemia, los teatros cerrados, festivales cancelados, sin contacto físico, sin actuaciones y sin espectadores, un desafía al que en este caso la danza se ha tenido que enfrentar en el último año, buscando la motivación y la reinvención para seguir bailando a pesar de todo.

Agustina Gallego enumera todo lo bueno que aporta la danza, en todos sus estilos y para todas las edades, comenzando por los beneficios que aporta, el movimiento físico para nuestra salud, pero no solo beneficios físicos sino también muchos otros que tienen que ver con el estado de ánimo y con las relaciones con los demás.
La llegada de la pandemia, obligó a cerrar escuelas, a interrumpir también los talleres de la Universidad Popular, retomándose ahora todo poco a poco, según van permitiendo las restricciones, con medidas de seguridad y con protocolos sanitarios. Las clases vuelven a tener alumnos y alumnas y aunque despacio, en Villarrobledo se vuelve a bailar.
La danza está al alcance de todos, todos podemos expresarnos bailando, eligiendo la disciplina que más nos guste y motive. En este sentido destaca Agustina Gallego, el taller de baile que se realiza desde la UP en colaboración con AFAEM, donde los participantes realizan actividad física a través del baile y que afirma que es muy gratificante.
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Gratificante también para los participantes en el curso, como dice Raquel Jiménez, ya que mantenerse en movimiento es muy importante, compartiendo esta experiencia con sus compañeros y dando rienda suelta a su afición por el baile.
También se le da bien bailar a Justo que dice que se siente mejor desde que acude a clases de baile, aunque confiesa que tiene una misión, aprender a bailar un paso doble o un vals para poder compartirlo con su hija en el día de su boda.
Rubén dice que las clases de baile “son todo ventajas”, se divierte, hace ejercicio bailando que siempre es más ameno y por ello afirma que no se pierde ni una de las clases.
Ensayan mucho, aprenden bailes nuevos para luego poder mostrarlo a sus amigos y familiares en este caso y debido a la situación a través de redes sociales, recibiendo felicitaciones por los avances en los que tiene mucha responsabilidad su profesora Gema que afirma estar encantada con esta colaboración con AFAEM y muy orgullosa de todos los chicos y chicas que acuden a sus clases, siendo ya casi una pequeña familia unida por la danza.
Con el gusanillo de volver a subir a un escenario, siguen las clases de baile, con más motivo hoy en el día internacional de la danza y pensando en que la situación permita pronto volver a pisar tablas y compartir con el público de nuevo.
En el día Internacional de la Danza, los artistas del sector esperan poder seguir bailando, algún día con normalidad y animan a atreverse a bailar y a expresarse con el la música y el movimiento, algo saludable siempre para cuerpo y mente.
