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Buena campaña de azafrán en Castilla la Mancha con una producción en la media de los últimos años.

La recolección de la flor del azafrán está prácticamente terminada en Villarrobledo y en Castilla la Mancha, en una campaña buena en producción y en calidad como explica el presidente de la Denominación de Origen Azafrán de la Mancha, Carlos Fernández que añade que se espera superar los 600 kilos en la región con  lo que la producción se mantendría en la media de los últimos años.

Más de 600 kilos de azafrán que se producen en las apenas 120 hectáreas que existen de este cultivo en toda Castilla la Mancha dentro de la DO, con más de la mitad en la provincia de Albacete.

Buenas previsiones también en cuanto al precio que Carlos Fernández afirma que “es interesante para los productores” ya que puede superar los 3.000 euros por kilo para lo que se necesitan nada más y nada menos que 200.000 flores de azafrán. Los productores están contentos con la rentabilidad del producto que sube al existir cada vez más demanda de Azafrán de la Mancha.

Se trata de una especia con gran reconocimiento en el mercado nacional pero también internacional, en Europa y Estados Unidos. Carlos Fernández afirma que desde la DO y desde los propios productores y comercializadores de azafrán se realiza mucha pedagogía sobre el producto, sobre sus usos y propiedades para aprender a valorarlo y diferenciarlo, con el fin de poder combatir el fraude y la competencia desleal respecto al azafrán que llega de otros países.

Fernández asegura que la trazabilidad del Azafrán de la Mancha está garantizada para que los consumidores tengan la tranquilidad de que el azafrán por el que pagan es 100% azafrán de la Mancha, “ de máxima calidad”, distinguido con el sello de la Denominación de Origen. Sin ese sello nadie puede garantizar su origen.

En este sentido apela a que la administración “tome cartas en el asunto” para que hagan cumplir la estricta norma que obliga a identificar el origen del producto cuando pueda confundir al consumidor y que a día de hoy afirma que no se cumple en muchos casos por lo que el fraude llega cuando se paga como producto español el que llega de terceros países y que es de una calidad muy inferior.

Insiste en que desde la DO los productores saben que cuentan con una “especia única en el mundo” que tratan “con cariño” y con respeto y honestidad con el consumidor, garantizando en todo caso la calidad el producto.

Por otro lado, Carlos Fernández apunta que están estudiando cómo puede afectar al sector del azafrán el nuevo decreto de venta directa de Castilla la Mancha, aunque convencido que será un cambio importante que tienen que valorar.

En todo caso, señala que uno de los objetivos principales dentro de la Denominación de Origen es el trabajo por la profesionalización del sector. Si bien es cierto que una de las identidades del azafrán es su vertiente artesanal sí existe una preocupación por parte de los productores de apostar por invertir en instalaciones, aumentando la producción y apostando por distinciones de calidad de prestigio a nivel internacional, pero sin perder, dice Carlos Fernández la identidad del producto y su calidad diferenciada.

Terminada la recolección, se procede a ultimar “la monda” que este año por razones sanitarias se realiza en grupos reducidos, teniendo que habilitar más espacios para garantizar que al igual que ha pasado durante el trabajo en el campo, no se produzca ningún tipo de problema de contagio del virus.

Carlos Fernández añade que hay que creerse el producto que se genera en la mancha, la calidad y singularidad del azafrán del que dice que representa “la honestidad de esta tierra” animando a valorarlo como tal y a consumir Azafrán de la Mancha como marca que respalda la mejor calidad.