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Cómo afecta el confinamiento a niños/as y adolescentes y pautas para enfrentar la situación .

  • Por Divina Rubio Peláez, Técnica de Asesoramiento Psicopedagógico de Servicios Sociales  de Villarrobledo.

La pérdida de rutinas habituales que hemos sufrido con la aparición de esta pandemia,  y la aplicación de las medidas de aislamiento social tomadas, presenta una serie de consecuencias a nivel psicológico en toda la población, siendo los niños más vulnerables al no tener recurso para enfrentarse a esta situación y convirtiéndose en un cóctel explosivo de  emociones. El aumento de la ansiedad, la irritabilidad, la tristeza, la agitación o mayor necesidad de llamar la atención por parte de los niños es lógico y común. Con todo ello surge la necesidad de cuidar el vínculo emocional con nuestros hijos durante este periodo de confinamiento y así seguir siendo base segura para ellos

¿Qué podemos hacer los adultos para ayudar a los niños ante esta situación?

  1. Será fundamental estar bien física y emocionalmente para poder cuidar de ellos, por lo que el autocuidado es la base de todo lo demás. Somos modelos para ellos y deberemos transmitir calma y seguridad, permitiéndonos expresar emociones de forma saludable.
  2. Explícale la situación según  edad y nivel madurativo sin  ignorar sus miedos y sus dudas: protégeles de la sobreinformación, de los bulos o alarma social injustificada. Podemos servirnos de cuentos, (“Rosa contra el virus”,  www.copmadrid.org).
  3. Aclararle que no es su salud la que está en riesgo sino que son medidas preventivas y quedarse en casa ayuda a cuidar a las personas mayores y a las que están enfermas. Agradecer el esfuerzo, quedarse en casa es un acto de gran valor para todos.
  4. Ayúdales a expresar sus emociones: nerviosismo, rabietas, pesadillas, cambios de humor, etc. Saber cómo se sienten, escucharles y comprenderles sin quitarle importancia a sus preocupaciones, podemos usar estrategias de relajación y actividades para distraerles, transmitiéndoles que esta situación es temporal y que pronto volveremos a salir a la  calle y a jugar.
  5. Crea un clima de calma y cariño, dedicándoles más tiempo y atención.
  6. Mantén la comunicación con familiares y amigos que no estén presentes en este momento, si fuera posible por videoconferencia, ya que ayudará a tranquilizarles.
  7. Preserva las rutinas dentro de lo posible: horarios de sueño, comidas, juegos, ducha, vestirse, y que los niños participen en la elaboración de un calendario semanal. Practicar juntos las medidas preventivas (lavado de manos mientras cantamos, limpieza del hogar) serán sus SUPER PODERES y les servirán para vencer esta batalla. No se trata de calendarizar todo, deben tener tiempo para aburrirse, ya que es positivo para el desarrollo del pensamiento, la creatividad y la imaginación.
  8. Busca actividades que estimulen su creatividad ya que le ayudará a canalizar sus emociones, por ejemplo cocinar o hacer experimentos.
  9. Realiza actividad física en familia: coreografías, saltar, etc. Practicar actividades de mindfulness, respiración y relajación mediante juegos (Ej. caja mágica de la calma, yoga).
  10. Deberemos ser más tolerantes en algunas conductas infantiles que antes no les permitíamos, aunque sin olvidar normas y límites básicos, ya que en estas condiciones de estrés,  enfados y rabietas son más difíciles de controlar.
  11. Evita información o actitudes que contribuyan al estigma, como que el virus lo han traído de fuera. Mostrarle ejemplos positivos de la sociedad (profesionales sanitarios, vecinos que ayudan a los mayores), ejemplos de generosidad y amabilidad y cómo nos están ofreciendo ayuda los países que tienen más experiencia con la infección.

Debemos recordar que, como padres, también es la primera vez que nos encontramos ante una situación de crisis como ésta,  sé indulgente contigo mismo si en algún momento crees que no manejas la situación tan bien como te gustaría.

Mientras que los niños más pequeños pueden estar entusiasmados ante la perspectiva de recibir atención de los padres 24 horas al día durante el confinamiento, los adolescentes puede que  sientan lo contrario.

¿Qué podemos hacer los adultos para ayudar a los adolescentes ante esta situación?

  1. El primer desafío con los adolescentes puede ser lograr que cumplan con las pautas de distanciamiento social. A esta edad tienden a sentirse invencibles, y es probable que estén conscientes de que el coronavirus no es tan problemático para su edad como lo es para las personas mayores, ellos quieren ver a sus amigos y no entienden por qué el distanciamiento social debería aplicarse a ellos. Explicarles que podrían ser portadores asintomáticos y podrían contagiar a otros, incluyendo a sus abuelos.
  2. Entiende su frustración por no ver a los amigos: si está de mal humor por estar atrapado en casa, una conversación directa será útil, entender lo frustrante que es para ellos estar separados de sus amigos. Escuchar lo que sienten, validar esos sentimientos y luego ser directo sobre qué hacer juntos para que esta situación sea soportable. Ser más flexibles con las reglas sobre el tiempo dedicado a las redes sociales, por ejemplo, ayudará a compensar el tiempo de socialización perdido.
  3. Apoya la educación en línea: mantenerse al día con las tareas del instituto puede ser un desafío, especialmente para aquellos con TDAH, trastornos de aprendizaje o problemas de organización. Podemos ayudarles a crear un cronograma realista para realizar el trabajo en períodos definidos, incorporando descansos y momentos para socializar, hacer ejercicio y entretenerse. Principio clave: primero hacer una sesión de trabajo, luego darse una recompensa con algo relajante.
  4. Fomentar hábitos saludables: dormir lo suficiente,  comidas saludables y hacer ejercicio son rutinas  importantes para mantener un estado de ánimo positivo y su capacidad para cumplir con las expectativas académicas, siendo básico para aquellos que puedan estar teniendo problemas de ansiedad o depresión.
  5. Diversifica las actividades usando pantallas (trabajos de clase, jugar, chatear con amigos, ver vídeos, etc.) y limitar el uso de las mismas, evitando que estén conectados en todo momento en el que no se les ofrece otra actividad de ocio
  6. Resuelve conflictos familiares: las familias necesitarán disipar las tensiones en el hogar porque todos estarán más estresados, pensar cuándo darles más libertad y cómo asegurarse de que el tiempo de sus hijos continúe estructurado.
  7. Valida su decepción: será doloroso para ellos perder experiencias importantes: temporadas deportivas, graduaciones, etc. ya que sus cerebros están programados para pensar en la novedad, la búsqueda del placer, y en alcanzar nuevas fronteras.
  8. Ofrécele un espacio para compartir sus sentimientos y escuchar sin juzgar, reconoce el estrés real que pueden tener,  para luego expresar  confianza en la capacidad de tu hijo para recuperarse. Aprovechar para conocer sus fortalezas y debilidades y trabajarlas.
  9. Ayuda a que practiquen la atención plena: estas técnicas  pueden ser muy útiles cuando nos sentirnos abrumados por la frustración y la decepción.

Nos mantendremos atentos al comportamiento y expresiones de malestar de nuestros hijos: verbalizaciones negativas, problemas con la ingesta alimentos, excesivo ejercicio físico, obsesión excesiva con la infección, consultando a profesionales de salud mental o a tu pediatra en caso necesario.