Desde hace semanas el Ayuntamiento de Villarrobledo a través de Servicios Sociales y del Centro de la Mujer puso en marcha el servicio de atención psicológica para el apoyo de la población ante la larga cuarentena y la crisis del coronavirus.
Un servicio al que poco a poco van recurriendo más personas ante el alargamiento del confinamiento y en el que pueden ser atendidos llamando al número de teléfono 967 14 30 10.
Además, conscientes de lo complicada que puede llegar a ser esta situación para muchas personas, las propias profesionales, se encargan de contactar con aquellos que al ser usuarios de servicios sociales o del centro de la mujer y entienden que pueden ayudar, realizando un seguimiento en estos casos.
Las profesionales ayudan a identificar las señales de estrés o ansiedad que puede estar provocando el aislamiento y que en algunos casos pueden suponer un problema si llegamos a obsesionarnos con la enfermedad. Así mismo ofrecen formas de gestionar esta situación tanto para personas mayores, como adultos, adolescentes o niños a través de pautas que ayudan a relajarnos y a mantener una actitud positiva ante la situación.
Desde el Gobierno Municipal, tanto el Alcalde, como la concejal de Servicios Sociales, Cristina García agradecen la implicación de las profesionales encargadas de este servicio que está siendo de ayuda a la población.
En esta ocasión la psicóloga de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Villarrobledo, María Jesús Calero explica cómo podemos identificar las señales que pueden estar acusando ansiedad en personas adultas y mayores en situación de confinamiento y aislamiento social:
- Podemos sentir nerviosismo, agitación o tensión con sensación de peligro inminente e incluso pánico.
- No puedes dejar de pensar en otra cosa que no sea la enfermedad o la preocupación por enfermar
- Necesitas estar permanentemente viendo y oyendo informaciones sobre el tema
- Tienes dificultad para concentrarte o interesarte por otros asuntos
- Te cuesta desarrollar tus tareas cotidianas o realizar tu trabajo adecuadamente; el miedo te paraliza y te impide salir a la calle a hacer lo imprescindible
- Estás en un continuo estado de alerta, analizando las sensaciones corporales e interpretándolas como síntomas de la enfermedad, cuando no son nada más que signos habituales
- Te cuesta controlar tu preocupación y preguntas a tus familiares por su estado de salud, advirtiéndoles de los graves peligros que corren si salen del domicilio.
- Percibes un aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada, temblores sin causa justificada
- Tienes problemas para tener un sueño reparador
- Te refugias en el juego, o en sustancias que te proporcionan evasión y relajación
- En personas mayores además se puede añadir una terrible sensación de aislamiento e incluso de abandono.
- En personas mayores el confinamiento, además de todo esto puede despertar o acelerar el deterioro cognitivo.
- Todos tenemos miedo al coronavirus, los mayores más porque son población de riesgo.
Una vez identificadas estas señales nos ofrece unos consejos y recomendaciones para poder gestionar estas situación para mantener una actitud lo más positiva posible que nos ayude a sobrellevarlo con calma y tranquilidad:
- Comprende la realidad: el virus es muy contagioso; nos ayudamos a nosotros mismos y a los demás si salimos lo menos posible. El mensaje a los mayores debe ser veraz, simplificado, poco alarmista y consistente (sin contradicciones)
- Se responsable: hacer lo correcto es parte de la solución y además es lo que yo puedo aportar y es muy importante. Los mayores tienen que tener claro que deben restringir al máximo las salidas; no pasa nada porque pidan ayuda a familiares, amigos, vecinos, al contrario pero se deben guardar las normas de higiene.
- Planifica tu día a día en casa, y establece unos hábitos a lo largo del día para los días entre semana y el sábado y el domingo, cámbialos.
- Infórmate lo necesario: evita la sobreinformación y los bulos.
- Mantén el contacto: con la familia, con los amigos, vecinos, compañeros con los mayores… y para eso utiliza desde las ventanas y balcones hasta las nuevas tecnologías.
- Aprovecha para hacer eso que estabas deseando hacer cuando tuvieras tiempo. Ahora tienes tiempo
- Tiempo de creatividad: en la cocina, con las chapuzas caseras, para la redecoración de la casa, para la costura, el bordado o lo que se te ocurra.
- Buscas espacios privados: dentro de la casa para cada miembro de la familia pueda disponer de cierta intimidad y si no hay mucho sitio, se pueden hacer turnos. Los abuelos tampoco tienen que estar todo el día juntos en la misma habitación, sobre todo si uno es cuidador y el otro una persona dependiente. El cuidador necesita pequeños descansos.
- Siempre podemos movernos y hacer algo de ejercicio en casa, que el sofá come mucho
- Observa la salud de los que te rodean, pero no te obsesiones y les estés preguntando continuamente
- Mantén la comunicación con los mayores: familiares, vecinos, conocidos para que no se sientan aislados
- No entrar en conflicto: sobre todo en el caso de personas mayores donde uno de ellos es una persona dependiente e intentad, cuando nos comuniquemos con ellos, aparentar calma con el fin de transmitir tranquilidad y seguridad.
SI NO ESTÁ EN NUESTRAS MANOS CAMBIAR UNA SITUACIÓN, LO QUE SÍ ESTÁ EN NUESTRAS MANOS ES CAMBIAR NUESTRA ACTITUD
