Villarrobledo vuelve a demostrar la solidaridad de todos sus ciudadanos y ciudadanas, esta vez en el objetivo de combatir al Coronavirus.
Cuando se cumple una semana del inicio del confinamiento, y del anuncio del estado de Alarma, debemos recordar que ya eran muchos, la mayoría, los comercios y establecimientos hosteleros que habían decidido por iniciativa propia y por responsabilidad, cerrar sus puertas.

Desde entonces, un largo periodo de confinamiento y cuarentena que en su inmensa mayoría se está respetando con calles vacías en Villarrobledo, conscientes todos de la importancia del #quedateencasa.
Estamos adquiriendo hábitos nuevos, cambiando nuestra forma de saludarnos, aprendiendo a mantener la distancia, ya es frecuente ver colas en la calle, a distancia unos de otros, para no concentrarse dentro de los comercios de comida que nos siguen abasteciendo para que a pesar de todo, dispongamos de lo más básico.
Y en este encierro, donde hay tiempo para pensar y sobre todo ganas de ayudar, son muchos ya los que desde sus pequeños comercios han donado todo lo que tenían a su alcance para ayudar a los demás, desde guantes, mascarillas, desinfectantes o artículos de primera necesidad, material recogido desde Policía Local y repartido después entre los colectivos sensibles, Hospital, residencias o conventos.

Sin ir más lejos, pocas horas se tardaba en responder al llamamiento realizado para recoger dispensadores de líquidos que reclamaban desde el Hospital, más de un centenar de botes eran donados atendiendo a esta llamada.

Pero es que la solidaridad sigue y se han donado telas y gomas y vecinos y vecinas cosen mascarillas en sus casas para ser repartidas allí donde más falta hacen pero es que hay gente que se ofrece, voluntarios preocupados de atender a los mayores que se encuentran solos o a personas dependientes para realizar sus compras urgentes de alimento o medicinas, pero es que la solidaridad sigue y sigue y los agricultores ofrecen su maquinaria y sus equipos y se dona desinfectante para limpiar las calles de la ciudad.


Pero es que…..grandes establecimientos de hostelería o centros como NeuroVilla o Madre Amparo, ceden sus instalaciones para las necesidades sanitarias que se requieran, de profesionales o pacientes.
Y a todo esto, se unen todos aquellos que siguen al pie del cañón, tantos y tantos profesionales de tantos colectivos y sectores, que siguen cuidando de todos nosotros para que no nos falte lo básico y velando por nuestra seguridad y nuestra salud y que cada tarde, a eso de las 8 reciben un caluroso aplauso de todos en agradecimiento a esta labor.
Solidaridad a raudales en Villarrobledo, una ciudad que puede sentirse orgullosa de sus gentes que también se merecen un aplauso, solidaridad que empieza por quedarnos en casa para que por fin el virus se aleje y podamos recuperar nuestras vidas lo antes posible.
