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Recomendaciones para el cuidado de la piel ante los dañinos rayos solares.

Para muchos lucir una piel dorada los hace sentir más atractivos, otros gustan de disfrutar sin límites de los días de sol, sin embargo, lograr un bronceado supone exponer la piel a otros efectos negativos: de manera inmediata pueden producirse quemaduras, alteraciones del sistema inmunitario e insolaciones. Más tardíamente por exposición prolongada, se producen los errores genéticos, las cataratas en los ojos, y el envejecimiento prematuro de la piel.

Las medidas de fotoprotección parecen ser la única solución a nuestro alcance sin perder de vista una recomendaciones básicas como no exponerse al sol directamente, en torno al mediodía astronómico entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, ni aún con un protector solar aplicado.

Tampoco exponerse al sol a estas horas aún en días nublados pues, aunque el cielo esté cubierto, el 70-80% de los rayos ultra violeta (UV) siguen llegando a la piel.

Las primeras exposiciones al sol deben ser progresivas sin pasar de media hora y preferentemente en movimiento.
Conviene extremar el cuidado de las zonas más sensibles del cuerpo como la cara, los labios, los senos, las orejas y los empeines.

Los fotoprotectores son sustancias que protegen de las radiaciones ya sea porque absorben o porque reflejan los rayos del sol. Deben aplicarse media hora antes de la exposición para dar tiempo a ser absorbidos y renovarse cada dos horas y antes si hemos tomado un baño.

Además es igualmente importante protegernos de los rayos solares en nuestro día a día, no solo en momentos de playa o piscina.

Si aun así sufrimos algún tipo de quemadura por el sol, en caso de las más leves pueden tratarse con cremas After Sun o calmantes, mientras que en caso de mayor gravedad se necesitarían cremas específicas o incluso la visita al médico.
Importante que en las zonas de quemadura, aun cuando estén curadas no vuelva a dar el sol, ya que la piel nueva que se regenera es muy fina y mucho más sensible.

Por último hay que tener en cuenta que muchos medicamentos que todos tomamos de forma diaria producen fotosensibilidad, con lo que la piel es más sensible a los rayos solares, produciendo se quemaduras con más facilidad o incluso produciendo manchas en la piel.