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Villarrobledo celebraba este fin de semana, las fiestas de San Blas y la Virgen de la Candelaria

El día 2 de febrero se celebraba en Villarrobledo el día de la Virgen de la Candelaria en la Iglesia de Santa María.

Una Festividad con la que se recuerda la Purificación de María y la presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén, 40 días después de su nacimiento.
Un rito que se realizó según las prescripciones de Moisés con las que “todo primogénito varón será presentado al Señor”.

La Presentación del Niño Jesús en el Templo como “Luz de las Naciones” ha hecho que este día se celebre la liturgia eucarística tomando una candela para dar luz y por ello los electricistas la adoptaron como su patrona.

El pasado sábado se realizaba por tanto una misa en la Parroquia de Santa María seguida de la tradicional procesión en el interior de la iglesia a cargo de los electricistas locales que acudían a la misa acompañados de sus familias a una celebración muy arraigada en la localidad.

Y ayer domingo, día de San Blas, patrón de la localidad, con la celebración de la misa ante una iglesia abarrotada de fieles.

San Blas era médico y Obispo de Sebaste, en Armenia, conocido por obtener curaciones milagrosas con su intercesión. Cierto día salvó a un niño que se ahogaba por una espina de pescado que se le había trabado en la garganta. De aquí la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta, 3 de febrero y de ser conocido como el patrón de las enfermedades de la garganta y los laringólogos.

Como es habitual, a la misa celebrada en honor al Santo fueron invitados los párrocos de las diferentes parroquias de Villarrobledo, con presencia también de los representantes de la iglesia ortodoxa rumana y ucraniana, que compartieron la homilía tras la que se repartieron los tradicionales panes bendecidos de los que se dice que protegen de las afecciones de garganta durante todo el año.

El párroco de San Blas, Javier Valero, explicaba que con esta celebración se trata de unir a todos en torno a la imagen y festividad del Patrón recordando las raíces cristianas de Villarrobledo.

Con el tradicional reparto del pan bendito se pretende recordar cómo en otro tiempo en el que los alimentos eran escasos, el pan era considerado como el “alimento de los pobres” que en muchos casos era lo único de lo que se disponía.
Javier Valero explica cómo la iglesia en su cometido de ayudar a los necesitados proporcionaba este alimento para ayudar a las personas que acudían en busca de comida y alimento.

Una simbología que se aplica al día de hoy, con la intención de ayudar a quien más necesita y por ello la colecta que se realizaba durante la misa en honor a San Blas se destinaba a las personas cuya situación está siendo complicada en el cuerno de áfrica.

Javier Valero también agradecía al artista local Javier Martínez Arenas la donación de un cuadro con la imagen de San Blas sobre la ciudad antigua de Villarrobledo, con la que colaborar también en la colecta.