El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha alertado sobre la “amenaza” que el independentismo catalán supone para el constitucionalismo y la soberanía nacional, al mismo tiempo que ha apelado a la fortaleza de la Carta Magna para “combatir cualquier tipo de locura”.
El jefe del Ejecutivo autonómico ha asegurado que “el independentismo, más que una amenaza a esta Constitución, es una amenaza a cualquier Constitución”. Asimismo, ha subrayado que el independentismo catalán “busca tener la suya propia y, por lo tanto, separarse del resto del país”, lo que supone un ataque “a cualquiera que hablara de la soberanía nacional”.
En este punto, el presidente García-Page, ha recalcado que “por ese lado, nadie puede hacer cesiones o transigir” y que “el tiempo y la serenidad constitucional terminarán poniendo las cosas en su sitio”.
Al hilo de estas declaraciones, también se ha referido al surgimiento de movimientos de extrema derecha en el país, ante los que ha hecho un llamamiento a la moderación.
El presidente regional ha asegurado que, aunque considera “peligrosos” los movimientos de extrema derecha, “son más peligrosa todavía la xenofobia que se esconde tras el independentismo catalán”.
El presidente del Gobierno de Castilla-La Mancha ha tenido palabras de reconocimiento para la Constitución de 1978, texto que, ha hecho hincapié, ha proporcionado al país “la etapa de mayor bienestar” de la historia de España.
En este sentido, se ha referido a las mejoras experimentadas en materias como la Sanidad, la Educación o “la garantía ante la vejez” o la calidad y esperanza de vida, entre otros.
Por último, sobre la posibilidad de reforma del texto constitucional, el presidente castellano-manchego ha asegurado que, en estos 40 años de vigencia, “no ha habido demanda social para cambiar la Constitución sino retórica política”.