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Ocho niños saharauis disfrutan ya de sus “Vacaciones en Paz” en Villarrobledo

Ocho niños procedentes de los campos de refugiados del desierto Argelino han llegado ya a Villarrobledo para disfrutar de dos meses de “Vacaciones en Paz” junto a sus familias de acogida tanto en la localidad como en el municipio cercano de Ossa de Montiel.

Este programa que gestiona en la localidad la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui tiene como objetivo el de apartar a estos pequeños de las duras condiciones del desierto durante los meses de verano donde se alcanzan temperaturas de hasta 50 grados. Además se les proporciona reconocimientos y tratamientos médicos.

Ayer en torno a las 11 de la mañana llegan 3 niños que por primera vez participan en este programa, con el cansancio reflejado en sus caras tras el largo viaje desde el desierto, eran recibidos por sus familias de acogida con las que convivirán durante dos meses, integrándose plenamente en el día a día de las mismas y también en el de la propia ciudad.

Antonio Suarez en una de las personas que acoge a un niño saharaui este año. Afirma que se trata de integrar al pequeño “como uno más de la familia” y que a pesar de las dificultades iniciales, sobre todo en cuanto al idioma, se adaptan perfectamente a la vida en la ciudad.

Las familias de acogida coinciden en que la experiencia es enriquecedora en todos los sentidos, explican que “se aprende mucho” de estos niños que cambian unas condiciones de vida muy complicadas en el desierto por unos meses, sobre todo, “en paz”, con valores que transmiten estos niños, sin ser conscientes de ello, y que marcan de forma importante a las familias que los acogen.

Hoy llegaban otros cinco chicos que en esta ocasión ya han visitado Villarrobledo con anterioridad y repiten con sus familias, en un reencuentro lleno de abrazos y emociones.
Uno de estos chicos explica como ha sido el largo viaje hasta llegar a España y cómo disfruta de sus vacaciones en Villarrobledo.

Toñi Magán, también repite en el programa Vacaciones En Paz e incide en que los meses que comparten llenan a su familia de alegría, resaltando la importancia de la experiencia para sus hijos que se conciencian de que existen otras formas de vida más complicadas y aprenden valores importantes así como a compartir con otros niños, ayudándoles a integrarse y a que se diviertan durante su estancia.

Toñi anima a otras familias a que de cara a próximas ediciones, participen en el Programa y que comprueben de primera mano lo enriquecedora que es la experiencia en la que afirma que seguro que repiten después de haberla vivido.

Algo en lo que coinciden desde la asociación, ya que con la implicación de más familias, más niños pueden salir del desierto durante el verano.

Algunas de las familias, como la de Francis Sánchez, de Ossa de Montiel, llevan participando en las Vacaciones en Paz desde hace ya 22 años, este año repiten acogiendo a dos niños saharauis, animados dice, por el compromiso de poder contribuir por unos meses a mejorar la vida de estos niños, después de visitar y conocer en primera persona las condiciones en las que viven en el desierto.

Los niños y niñas saharauis que llegan a España se convierten en los verdaderos embajadores de la causa, ellos son los que cada verano, con su presencia, conciencian a la población española sobre el problema que sufren desde hace más de 40 años y empujan a seguir pidiendo justicia para su pueblo.

La mitad del pueblo saharaui vive desde hace décadas en campos de refugiados construidos en mitad del desierto. La otra mitad de los saharauis siguen en su territorio original pero viven bajo la ocupación marroquí. La ONU considera el Sahara Occidental como el mayor territorio del planeta que todavía no ha sido descolonizado a la espera de un referéndum de autodeterminación que no llega desde hace más de 20 años.

Una situación que continua entre la situación de guerra y represión en los territorios ocupados por Marruecos en el Sahara Occidental y los campos de refugiados, donde los saharauis viven en condiciones extremas, recibiendo ayuda humanitaria y la colaboración más cercana de todas las familias que a través de este programa siguen en contacto con los niños y niñas que acogen y a los que ayudan desde la distancia.

Prueba de estos lazos creados entre los niños saharauis y sus familias en España, es la historia de Abdalá, un niño que participó en el programa Vacaciones en Paz, conviviendo 4 veranos con la familia de Francis, 14 años después de su última visita a España, regresa como adulto, acogido por esta familia como un integrante más para poder abrirse un futuro y poder ayudar a su familia.

Unos vínculos que se crean compartiendo momentos, participando e integrándose con los niños y niñas de la ciudad y que se mantienen a través del contacto de las familias con los pequeños a su regreso al desierto.

Para Abdalá el Programa “Vacaciones en Paz” supone una oportunidad para muchos niños y niñas saharauis que pueden abandonar los campamentos durante unos meses, conociendo otra forma de vida y abriendo sus mentes al mundo fuera del desierto, las piedras, el calor y la arena.